El proyecto de ley propone modificar el Código Sanitario y permitir la dirección técnica de las farmacias sea ejercida por otros profesionales o técnicos de la salud, eliminando la exigencia de contar con un químico farmacéutico, aludiendo el acceso en zonas rurales y reducir costos de operación.
La aparente falta de cobertura que afectaría a cerca de cincuenta comunas en el territorio chileno, no es tal. La evidencia muestra que de las 51 comunas que carecen de farmacias privadas, 32 ya cuentan con cobertura mediante farmacias municipales, almacenes farmacéuticos o farmacias asistenciales. Únicamente 19 comunas no poseen ningún establecimiento farmacéutico (36.080 personas), equivalentes aproximadamente al 0,2% de la población nacional. Descontando las zonas con centros de salud familiar (CESFAM) u hospitales, la falta de acceso se concentra en 11 comunas específicas.
La farmacia no es un mero establecimiento comercial, sino un centro de salud donde el medicamento es un bien social y no de lucro. La dispensación de medicamentos constituye un acto sanitario riguroso que va más allá de la entrega de un producto, tiene responsabilidad legal y técnica en la gestión, registro y dispensación de estupefacientes y psicotrópicos; la evaluación de interacciones farmacológicas, posibles duplicidades, revisión de dosis, prevenir reacciones adversas y garantizar el resguardo de la calidad de los productos.
Experiencias en otros países muestran los riesgos asociados a la flexibilización o eliminación de la supervisión farmacéutica profesional. Suecia, Argentina y Brasil liberalizaron en su momento la venta de medicamentos o la dirección de farmacias, hubo problemas graves de salud pública (aumento de intoxicaciones, pérdida de asesoría profesional y venta desmedida de antibióticos), obligando a los tres países a revertir las medidas y exigir nuevamente un control profesional estricto.
Este proyecto de ley debilita la función farmacéutica a nivel nacional y desprotege la salud pública. La actual regulación ya soluciona el problema. La preservación del químico farmacéutico asegura la correcta dispensación de los fármacos, previene errores de medicación y resguarda el derecho de la ciudadanía a recibir una atención sanitaria segura y de calidad. Sin QF no hay Farmacia!
