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Advierten que bosque mediterráneo chileno está cerca del colapso

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  • Diario Usach

  • Viernes 29 de agosto de 2025 - 12:38

Un estudio apunta que el bosque mediterráneo o también conocido como bosque esclerófilo resultó fuertemente impactado por el cambio climático además del impacto del ser humano. 

En el estudio "¿El bosque mediterráneo chileno al borde del colapso? Evidencia de un análisis exhaustivo de riesgos", publicado en la plataforma ScienceDirect, los investigadores de las universidades de Chile y de Santiago (Usach) revelaron que el paisaje nacional se encuentra "en alto riesgo, al borde del colapso, un 39,8% de las masas de este tipo de bosque presentan un índice de riesgo alto o muy alto".

Para que tenga una idea de la importancia de esta investigación, el bosque mediterráneo es el que se extiende entre la Región de Coquimbo y la Región de la Araucanía y que lo identificamos por la presencia de especies como el litre, peumo, quillay, mitique o colliguay, entre otros.

Diego Cueto, quien lideró la investigación y que es egresado de Ingeniería en Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, detalló que el colapso de este bosque puede afectar “los servicios, beneficios y utilidades que el ser humano obtiene directa o indirectamente de estos ecosistemas forestales o ecosistemas de cualquier tipo”.

El profesional agregó que "el bosque esclerófilo provee servicios de administración de regulación de temperatura, de agua, provisión de leña, tiene provisiones culturales para distintas comunidades, paisajísticos, uno puede enumerar muchos, y el problema que encontramos es que en su extremo norte el bosque está alcanzando un punto que se llama, en términos científicos, tipping point, donde el bosque pierde su resiliencia para volver a obtener, por sí mismo, su cobertura y estructura original".

El ingeniero en Recursos Naturales agregó que este fenómeno provoca que “esté pasando de un bosque esclerófilo más denso a un tipo matorral esclerófilo", lo que podría generar que pierda su capacidad de proveer servicios ecosistémicos a la población.

Cueto indicó que "puede ser que ahora empiece a llover menos, al tener menos la cobertura de bosque, sea menos capaz de absorber esta agua, esto puede generar eventos de inundaciones, puede generar un mayor aumento de sequía, puede generar que, por ejemplo, en la Región de Coquimbo, haya mucha trashumancia, puede que los animales se queden sin alimento para comer, se pierdan este tipo de culturas, entonces, es un tema además de meramente biológico, es un tema transversal y social”.

AFECTADO POR EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA ACCIÓN HUMANA

Cueto, que trabajó junto al Laboratorio de Biodiversidad y Medio Ambiente de la Usach, dirigido por el doctor Alberto Alaniz junto a Claudia Hidalgo-Corrotea, Pablo M. Vergara, Mario A. Carvajal y Alexis Barrios-Saravia, aseguró que al realizar el análisis notaron que existían variables climáticas y también humanas detrás del colapso.

"Para el extremo norte de la distribución de este bosque, lo que más se notaba era que por lo que fue afectado era por el cambio climático y por la degradación; en la zona central ocurrió un fenómeno bien curioso que era la mezcla entre el efecto del cambio climático y el efecto de actividad humana, ahí se vio muy exacerbado el aumento de la cobertura agrícola”, afirmó el experto. 

Sobre la posibilidad de recuperación, Cueto planteó que “de forma autónoma, nosotros creemos que sería muy difícil que se pueda recuperar, ahí tendrían que venir intervenciones humanas, como ya lo están proponiendo varios proyectos, por ejemplo, las contribuciones determinadas a nivel nacional, los planes de restauración de paisaje del gobierno, que planean reforestar con especies nativas".

En tanto, en el caso de la zona centro aseguró que "hay que atacar un poco con políticas públicas también, porque está el tema de la expansión de la agricultura, pero ahí también entra en juego un problema súper complejo que es que necesitamos producir alimentos, entonces necesitamos tener lugares que sean habilitados para la agricultura y lugares que nosotros podamos preservar”.

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