La semana pasada se dio a conocer el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el cual estima que a nivel global 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, equivalente al 6,2 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, frente al 5,2 % registrado en 2014.
A su vez, el texto señaló que la cannabis sigue la droga más consumida, con 256 millones de usuarios, seguido por los opioides (63 millones), las anfetaminas (32 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones).
En en el estudio, Chile aparece junto con Argentina, Colombia y Estados Unidos entre los países donde el tusi tiene mayor presencia. Esta droga, también conocida como "cocaína rosa", suele mezclar ketamina, metanfetamina y MDMA (éxtasis) y, en algunos casos, suma opioides sintéticos potentes como el fentanilo.
Para Natalia Silva, exjefa de la División de Seguridad Pública y de la División de Estudios del Ministerio de Seguridad Pública, el retorno a la vida nocturna tras la pandemia consolidó cambios profundos en las dinámicas de consumo en nuestro país.
"Aunque aún no se trata de un fenómeno masivo, existe una tendencia al alza que resulta preocupante. La ONU ya sitúa a Chile entre los países con mayor presencia de esta sustancia sintética, lo que abre un escenario complejo por la composición muchas veces desconocida de estas drogas y los desafíos que plantea para las políticas de prevención", advierte.
La socióloga agrega que esta tendencia ya había sido manifestada por informes del SENDA, Carabineros y la Pontificia Universidad Católica. Asimismo, enfatiza que el fenómeno rompe con estereotipos tradicionales sobre el consumo de drogas. "El tusi no se concentra exclusivamente en sectores vulnerables; también ha permeado con fuerza entre jóvenes universitarios y personas de mayores ingresos", afirma.
A nivel mundial, el informe de la UNODC da cuenta que el negocio de las drogas atraviesa una etapa de profundas transformaciones impulsadas por la innovación tecnológica, la aparición de nuevas sustancias y un escenario internacional cada vez más inestable.
La directora ejecutiva de la UNODC, Ghada Waly, enfatiza en que existe "un aumento sin precedentes de nuevos tipos de drogas en el mercado y, lo que resulta especialmente preocupante, algunas de ellas son más potentes y peligrosas que las conocidas hasta ahora".
Por su parte, el académico del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago, Mauricio Olavarría Gambi, expresa que las conclusiones del informe son preocupantes, puesto que el incremento del consumo de sustancias trae consigo efectos que van más allá de un ámbito específico. "Este fenómeno favorece el lavado de dinero, incrementa los problemas de salud pública y fortalece otras formas de criminalidad", explica.
A juicio del investigador, el avance de los mercados ilícitos representa una problemática ascendente para las autoridades, ya que “concentran poder económico, amplían su capacidad para corromper instituciones del Estado y terminan convirtiéndose en una amenaza no solo para la seguridad pública, sino también para la estabilidad de los gobiernos democráticos", concluye.
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