Santiago de Chile logró un importante reconocimiento internacional tras ubicarse en el puesto 25 del ranking "Las 100 mejores ciudades para recorrer a pie en 2026", elaborado por la empresa turística GuruWalk.
El resultado representa un significativo avance para la capital chilena, que ascendió 23 lugares respecto de la medición anterior, cuando ocupó la posición 48. Además, se transformó en la ciudad latinoamericana mejor evaluada del listado y en la segunda mejor del continente americano, siendo superada únicamente por la ciudad de New York City, que alcanzó el puesto 23.
Según el informe, Santiago destaca por combinar historia, patrimonio y una oferta urbana que favorece los desplazamientos a pie. "Santiago es una ciudad con alma andina que se asoma al Pacífico desde los pies de los Andes", señala el reporte, que también resalta la posibilidad de recorrer caminando sectores como Lastarria, galerías de arte, cafés y espacios culturales con la cordillera como telón de fondo.
El ranking fue liderado por ciudades europeas. El primer lugar quedó en manos de Roma, seguida por Madrid, Budapest, Praga, Lisboa y Amsterdam. En América Latina, detrás de Santiago aparecen Medellín (32), Mexico City (33) y Buenos Aires (34).

LOS BARRIOS QUE IMPULSAN LA CAMINABILIDAD
Para Américo Ibarra, académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Universidad de Santiago, el reconocimiento responde a la consolidación de varios sectores urbanos que han logrado generar condiciones favorables para el desplazamiento peatonal.
"En Santiago destacan varios sectores que han logrado consolidar un tejido urbano favorable a la caminata. El centro histórico, con barrios como Lastarria, Bellas Artes y parte de Yungay, combina alta densidad, mezcla de usos y patrimonio arquitectónico, lo que genera recorridos atractivos y seguros", señaló a Diario Usach el profesional.
El especialista agregó que el Barrio Italia y el eje Providencia-Nueva Providencia también se han convertido en referentes por integrar comercio, servicios, vivienda y actividades culturales. A ello se suma el fortalecimiento de sectores como Plaza Ñuñoa y sus alrededores, donde la presencia de plazas, cafés y equipamientos comunitarios ha reforzado su carácter peatonal.

Ibarra explicó que una ciudad caminable requiere mucho más que buenas veredas. A su juicio, son fundamentales elementos como cruces seguros, iluminación adecuada, espacios públicos de calidad y una planificación que permita acceder a servicios esenciales en trayectos cortos.
"Una ciudad amigable para quienes caminan es aquella que integra la caminata como parte de un sistema de movilidad sostenible. La mezcla de usos favorece que las distancias sean más cortas y que los recorridos tengan sentido para las personas", indicó.

BENEFICIOS PARA LA CALIDAD DE VIDA
El académico sostuvo que las ciudades caminables generan impactos positivos en distintos ámbitos. Entre ellos, destacó la mejora de la salud física y mental de las personas, el fortalecimiento de la cohesión social y la reducción de emisiones contaminantes al disminuir la dependencia del automóvil.
"Caminar facilita el encuentro entre vecinos y la apropiación del espacio público. Además, favorece el comercio local y contribuye a la vitalidad económica de los barrios", afirmó.
Finalmente, Ibarra señaló que el diseño urbano influye directamente en la decisión de desplazarse a pie. Mientras calles con arbolado, veredas continuas y fachadas activas invitan a recorrer la ciudad, las grandes avenidas, las barreras físicas y los espacios poco funcionales suelen desincentivar la caminata.
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