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El sonido de una tradición: chinchineros defienden su lugar en la Plaza de Armas ante nuevas restricciones

Multas, fiscalizaciones y nuevas exigencias para sus presentaciones marcan el actual escenario para los chinchineros del centro de Santiago. El municipio sostiene que busca responder a los reclamos de trabajadores y comerciantes, mientras los artistas reivindican el valor patrimonial de una tradición.

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  • Diario Usach

  • Martes 8 de septiembre de 2026 - 15:25

Hay sonidos que forman parte de una ciudad tanto como sus edificios, sus plazas o sus calles. En el centro de Santiago, el ritmo de los tambores y el movimiento de los chinchineros acompañan desde hace más de un siglo la vida cotidiana de la Plaza de Armas.

Es una tradición que ha pasado de generación en generación y que en 2025 recibió un reconocimiento que buscaba precisamente relevar su importancia: los chinchineros fueron incorporados al Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile.

Hoy, sin embargo, ese mismo sonido que ha acompañado durante décadas al centro de la capital se encuentra en el centro de una controversia con la Municipalidad de Santiago.

Según informó The Clinic, los artistas denuncian que durante las últimas semanas han sido objeto de multas de hasta 5 UTM, controles de identidad y partes empadronados, además de advertir sobre eventuales retiros de sus instrumentos. El principal punto de tensión es el ruido generado durante sus presentaciones.

Desde el municipio sostienen que las fiscalizaciones responden a los reclamos de trabajadores y comerciantes del sector, quienes han manifestado su preocupación por la intensidad y continuidad de las presentaciones.

El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, defendió la necesidad de establecer reglas para el desarrollo de la actividad y recalcó que el reconocimiento patrimonial no implica que los artistas puedan ocupar el espacio público sin autorización. “El hecho de estar reconocido como patrimonio cultural no habilita a alguien para estar instalado donde se les dé la gana sin ningún permiso y sin cumplir normas básicas”, señaló, según The Clinic.

La autoridad agregó que existen antecedentes relacionados con los efectos que puede generar la exposición a niveles elevados de ruido.

EL SONIDO TAMBIÉN ES PATRIMONIO

Para los chinchineros, el debate no se reduce a la posibilidad de seguir ocupando determinados espacios de la Plaza de Armas. También involucra la forma en que se entiende una tradición cuyo elemento central es, precisamente, la música y el sonido de los tambores.

El chinchinero Maykol Lara reconoce que sus presentaciones generan ruido, pero cuestiona que la expresión sea reducida a una molestia.

“Nosotros siempre hemos sido conscientes de que lo que hacemos es ruido. Tiene ruido, pero ya de llamarlo bulla, le baja la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial”, afirmó a The Clinic.

La respuesta de la Municipalidad de Santiago ha sido avanzar hacia un sistema de permisos que permita regular las presentaciones.

De acuerdo con el municipio, la Asociación Cultural y Familiar de Chinchineros y Organilleros del Centro de Santiago entregó el pasado 28 de agosto un listado con cinco grupos, cada uno compuesto por un máximo de cuatro integrantes.

A partir de esta solicitud, la Dirección de Fiscalización comenzó a emitir permisos para septiembre. Las autorizaciones consideran agrupaciones de entre dos y cuatro personas y establecen dos franjas horarias: de 12:00 a 15:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

También contemplan medidas destinadas a reducir el ruido de los tambores y un calendario que busca distribuir a los grupos dentro del circuito para evitar la concentración de presentaciones en determinados puntos.

“No hay un conflicto entre el municipio y los chinchineros”, sostuvo Desbordes, quien aseguró que han recibido reclamos de “centenares de personas” y de oficinas, restaurantes, ópticas y clínicas dentales que funcionan en el sector.

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