Las discusiones por dinero pueden convertirse en una fuente importante de tensión dentro de las relaciones de pareja. Pero el conflicto puede adquirir una dimensión todavía más compleja cuando uno de sus integrantes comienza a ocultar deudas, compras importantes o información sobre sus finanzas.
Esta conducta es conocida como “infidelidad financiera” y, de acuerdo con la psicóloga y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Isabel Puga, su principal problema no está necesariamente en el gasto, sino en el quiebre de la confianza que se produce cuando se oculta información económica relevante.
“Hablamos de infidelidad financiera cuando uno de los miembros oculta intencionalmente información económica relevante como deudas, compras sustanciales o cuentas secretas, que impacta de forma directa o explícita el patrimonio, los planes compartidos o el bienestar del proyecto en común”, explica la especialista.
En este escenario, la situación financiera deja de ser un asunto estrictamente individual. Según Puga, “la ‘infidelidad’ no está en el gasto en sí, sino en el engaño sistemático y la quiebra de la transparencia”. El ocultamiento puede afectar directamente la confianza, ya que la pareja queda expuesta a consecuencias económicas que no decidió asumir.
Para la académica, las dificultades económicas suelen adquirir una carga emocional porque el dinero está asociado a aspectos como la seguridad, el control, la autonomía y las expectativas de futuro.
“Desde la psicología y el desarrollo de las relaciones, el dinero nunca es solo una cifra. Representa seguridad, control, autonomía y expectativas de futuro”, señala.
A esto se suma la historia personal de cada integrante de la pareja. Las experiencias de crianza, las carencias económicas, los estilos de apego y las ideas asociadas al éxito o la protección pueden influir en la forma en que cada persona se relaciona con el dinero.
“Cuando dos personas intentan construir una vida juntas, no solo juntan presupuestos, sino también sistemas de creencias profundos sobre la seguridad y el valor personal”, sostiene la especialista.

SOBREENDEUDAMIENTO SILENCIOSO
Uno de los escenarios que puede preceder a la infidelidad financiera es el sobreendeudamiento que una persona intenta mantener oculto para sostener determinado nivel de consumo o evitar preocupar a su pareja.
Isabel Puga señala que este comportamiento puede estar acompañado por estrés sostenido, irritabilidad, ansiedad, problemas de sueño y dificultades de concentración. También pueden aparecer conductas de mayor hermetismo respecto de aplicaciones bancarias, estados de cuenta o correspondencia financiera.
Otra señal de alerta es la aparición de una incongruencia entre los ingresos conocidos y el nivel de consumo, como bienes, compromisos sociales o regalos que no parecen compatibles con la situación económica de la persona.
La especialista también identifica el gasto compulsivo como un posible mecanismo para regular emociones. Comprar impulsivamente puede generar una gratificación inmediata frente a la frustración o la sensación de insuficiencia, pero posteriormente aumentar la culpa y profundizar el problema financiero.
COLAPSO
Un influyente estudio de la Universidad de Utah (EE. UU.) reveló que las parejas que discuten por finanzas al menos una vez a la semana tienen un 30% más de probabilidades de divorciarse, que aquellas que tienen desacuerdos por otros temas, como los hijos o las tareas del hogar. En Chile, el escenario no es más alentador: según la Encuesta de Endeudamiento de la CMF y reportes del Banco Central, cerca del 70% de los hogares chilenos mantiene algún tipo de deuda, convirtiendo la carga financiera en la principal fuente de estrés psicológico en el núcleo familiar.
Sin embargo, el origen de estas crisis rara vez está únicamente en la falta de ingresos o en saber usar una planilla de Excel. El verdadero problema es lo que no se habla y los patrones invisibles que cada uno arrastra desde la infancia. Así lo plantea Paola Schiaffino, especialista en bienestar financiero, quien trabaja el problema desde un ángulo distinto al tradicional: transformando las creencias y los patrones de conducta desde la raíz.
"Cada persona llega a una relación con una 'mochila financiera' cargada en su casa de origen. Cómo se hablaba de dinero con tus padres, si el dinero era símbolo de afecto, de control o de angustia, o cómo se administraba en el hogar, determina completamente la forma en que te relacionas con tu pareja hoy", explica Schiaffino.
Para la especialista, esperar a estar sobregirados o al borde de la separación para hablar de finanzas es el peor camino. La clave para que el dinero deje de ser un tabú destructivo pasa por hacer un trabajo de autoconocimiento en conjunto.
"Reorganizar las finanzas en pareja requiere primero mirar hacia atrás: identificar qué patrones estamos repitiendo de nuestros padres, qué miedos nos mueven y qué acuerdos transparentes necesitamos hoy. Cuando logramos transformar esas creencias de fondo, el dinero deja de ser una amenaza y se convierte en lo que realmente debería ser: una herramienta para construir un proyecto de vida juntos", concluye la experta.
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