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Las pollas mundialeras llegan a los trabajos: ¿Qué tan legales son las apuestas entre colegas durante el Mundial de Fútbol?

Aunque son una tradición en muchas empresas durante los grandes eventos deportivos, especialistas advierten que este tipo de juego informal entre compañeros de trabajo pueden generar conflictos civiles y laborales.

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  • Fabián Escobar D.

  • Viernes 12 de junio de 2026 - 13:06

Con el Mundial de Fútbol 2026 captando la atención de millones de personas en todo el planeta, una práctica habitual vuelve a instalarse en oficinas, empresas y grupos de trabajo de todo Chile: las tradicionales "pollas mundialeras", donde los participantes apuestan dinero intentando predecir resultados o el desempeño de las selecciones.

Lo que para muchos representa una actividad recreativa destinada a fortalecer la convivencia laboral y aumentar la emoción de cada partido, también puede dar origen a conflictos cuando alguno de los participantes se niega a pagar, surgen disputas sobre los resultados o la dinámica se desarrolla durante la jornada de trabajo.

Según explica Ximena Cuevas, directora de la Clínica Jurídica de la Universidad Mayor, este tipo de apuestas informales se enmarca dentro de los llamados juegos de azar, una categoría que la legislación chilena regula de manera particular.

"Para la legislación civil los juegos de azar son ilícitos, excepto aquellos autorizados por la ley como por ejemplo el Loto. Los juegos de azar son aquellos que no dependen de la destreza física de los participantes, sino sólo del acaso o suerte", señala.

La académica agrega que estas actividades no generan obligaciones que puedan ser exigidas ante la justicia. "Nuestro legislador señala que el juego y la apuesta no producen acción. Esto significa que, en el caso de realizar una polla en la oficina y una persona gana, no podrá exigir legalmente que se le pague", explica.

Cuevas sostiene que las dinámicas asociadas a pronósticos deportivos encajan dentro de esta definición. "En el caso de las dinámicas de polla por el Mundial en una oficina se consideran juegos de azar porque depende solamente de la suerte", indica.

LOS RIESGOS DENTRO DE LA JORNADA LABORAL

Más allá de la discusión civil, los especialistas advierten que también pueden surgir problemas desde el punto de vista laboral, especialmente cuando estas actividades se realizan durante el horario de trabajo o utilizando recursos de la empresa.

Jean Franco Bravo, abogado de MC Group Abogados, señala que los empleadores tienen facultades para regular este tipo de prácticas dentro de la organización.

"Si lo hacen los trabajadores en la oficina, primero estarían dentro del horario laboral, en una jornada laboral en la cual el empleador les paga por su tiempo. Entonces estarían realizando una tarea distinta a aquella para la cual fueron contratados", explica.

El abogado añade que la situación puede agravarse cuando se utilizan herramientas corporativas para organizar las apuestas o seguir los encuentros deportivos. "Mucho más si utilizan correos electrónicos, computadores de la empresa o recursos de la organización para desarrollar estas actividades o para ver los partidos", sostiene.

Asimismo, recuerda que muchas compañías cuentan con reglamentos internos que pueden restringir o prohibir expresamente estas conductas. 

"Si no está prohibido en el reglamento interno y el empleador lo tolera, pueden hacerlo. Sin embargo, el empleador puede prohibirlo principalmente por el tiempo que se destina durante la jornada laboral y por el uso de los bienes de la empresa", afirma.

¿PUEDE INTERVENIR LA EMPRESA?

Bravo aclara que las facultades del empleador tienen límites. Si las apuestas se organizan fuera del horario de trabajo y utilizando medios personales, la situación cambia considerablemente.

"Si es fuera de la jornada laboral, aun cuando sean compañeros de trabajo, el empleador ya no puede entrometerse en lo que hagan. Existe jurídicamente lo que se llama la ciudadanía en la empresa, por lo que el empleador debe respetar las libertades y derechos de los trabajadores más allá de lo estrictamente laboral", señala.

Uno de los conflictos más comunes en este tipo de dinámicas ocurre cuando una persona resulta ganadora, pero alguno de los participantes se niega a pagar el monto comprometido. Sin embargo, los expertos coinciden en que las posibilidades de reclamar judicialmente son prácticamente inexistentes.

"Reclamarle al empleador si no le pagan no podría, porque están haciendo una actividad distinta dentro de la jornada laboral. Esto es prácticamente un contrato civil entre particulares que no tiene relación con lo laboral", explica Bravo.

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