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Manos y pies fríos incluso en verano: ¿Cuándo es normal y cuándo puede ser una señal de alerta para la salud?

Aunque suele tratarse de una respuesta normal del organismo, la sensación recurrente de frío puede estar asociada a condiciones como el fenómeno de Raynaud o el hipotiroidismo.

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  • Fabián Escobar

  • Martes 11 de agosto de 2026 - 11:40

Sentir frío en las manos y los pies es una situación frecuente, especialmente durante los meses de bajas temperaturas. Para algunas personas, sin embargo, esta sensación puede presentarse incluso cuando hace calor y mantenerse durante varios minutos antes de que las extremidades recuperen una temperatura confortable.

Aunque en la mayoría de los casos se trata de una respuesta fisiológica normal, la persistencia o recurrencia del fenómeno puede ser una señal que requiere atención. Así lo explica el académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, doctor Tito Pizarro, quien señala que esta sensación se relaciona habitualmente con la vasoconstricción, mecanismo mediante el cual los vasos sanguíneos se estrechan y disminuye temporalmente el flujo de sangre hacia las extremidades.

“Hay muchas personas que sufren de esto, que las manos y los pies se les ponen frías incluso cuando hace calor y tratan de abrigarse. A veces se demora harto en sentir que las manos y pies están calientes”, explica el académico a Diario Usach.

Según Pizarro, este fenómeno puede presentarse en personas sin ninguna enfermedad y corresponde a una respuesta fisiológica del organismo. “Los vasos que hacen la circulación producen una vasoconstricción, se cierran los vasitos y es una sensación de frío que uno tiene en los dedos de las manos y sobre todo en los pies, incluso con temperaturas ambientales cálidas”, señala.

En general, se trata de episodios de corta duración que desaparecen espontáneamente. No obstante, para algunas personas pueden resultar particularmente incómodos e incluso dolorosos cuando ocurren con frecuencia.

¿CUÁNDO EL FRÍO PUEDE SER UNA SEÑAL DE ALERTA?

El especialista plantea que la principal señal para consultar es que la sensación deje de ser ocasional y comience a repetirse de manera persistente. “Si esto pasa muchas veces y uno siente que esto está permanentemente ocurriendo en esos fenómenos de vasoconstricción, uno debe consultar a un médico para descartar otras causas que ya no son normales”, advierte.

Una de las condiciones que debe considerarse es el fenómeno de Raynaud, un trastorno asociado a una respuesta exagerada de los vasos sanguíneos, que puede desencadenarse por el frío o situaciones de estrés.

En estos casos, además de la sensación de frío, pueden aparecer hormigueo, molestias y cambios en la coloración de los dedos, que pueden adquirir una tonalidad azulada. “El fenómeno de Raynaud es una vasoconstricción también, sobre todo en las manos, pero a veces ocurre también en los dedos de los pies y ocurre frente al frío, frente al estrés”, explica Pizarro.

El académico enfatiza que, si bien el fenómeno de Raynaud puede presentarse sin una causa identificable, es importante que un profesional de la salud evalúe al paciente para descartar enfermedades asociadas, particularmente algunas patologías autoinmunes.

En ese contexto, además de identificar y controlar factores desencadenantes como el estrés y la exposición al frío, el tratamiento dependerá de la causa que origine el fenómeno.

Otra condición que puede manifestarse a través de una mayor intolerancia al frío es el hipotiroidismo, trastorno en el que la glándula tiroides produce una cantidad insuficiente de hormonas.

“Otro cuadro que hay que siempre estar atento cuando hay gente que tiene frío es un hipotiroidismo. La disminución de la función de la hormona tiroidea hace que las personas tengan intolerancia al frío”, señala el doctor Pizarro.

Por esta razón, cuando una persona presenta una sensación de frío persistente o una intolerancia al frío que no parece explicarse por las condiciones ambientales, una evaluación médica puede permitir determinar si existe alguna alteración de la función tiroidea u otra causa subyacente.

Pese a las condiciones que deben descartarse en determinados casos, el académico de la Usach recalca que sentir las manos o los pies fríos no significa necesariamente que exista una enfermedad.

“Siempre recordar que esa sensación de frío que uno tiene y que siente que las manos están frías, que los pies están fríos, suelen ser muy normales. Mucha gente lo tiene y no hay que asustarse”, enfatiza.

 

 

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