La vestimenta que usamos diariamente forma parte de nuestra identidad. A través de ella expresamos gustos, pertenencias y formas de entender el mundo. Sin embargo, el acceso cada vez más rápido a nuevas tendencias y prendas de bajo costo ha impulsado un fenómeno que preocupa a especialistas: el sobreconsumo de ropa.
Esta compra excesiva de ropa, que supera por mucho nuestras necesidades básicas de abrigo y uso diario, es una tendencia global que está impulsada por la moda rápida o fast fashion. Esto genera que las personas compren más prendas que nunca, usándolas muy pocas veces antes de tirarlas a la basura.
Este hecho genera una crisis de sobreproducción y desecho que afecta gravemente al medio ambiente. Por ejemplo, el exceso de indumentaria textil en Chile genera graves riesgos ambientales, sanitarios y regulatorios, acumulando más de 570,000 toneladas de residuos textiles al año. Esta situación genera que sectores del Desierto de Atacama se conviertan en vertederos ilegales globales.
Ante este escenario, la experta Usach, Lorena Ramírez, Jefa del Laboratorio de Investigación y Control de Calidad de Textiles y Cueros (Lictex) de la Universidad de Santiago de Chile, analizó los riesgos del exceso de indumentaria textil en el país y formas para combatir el impacto que genera en el medio ambiente.
Aunque puede parecer una práctica inofensiva, detrás de cada prenda existe una cadena de impactos ambientales que muchas veces pasan desapercibidos.

"Nosotros como sociedad lo que deberíamos evitar es el sobreconsumo. Es el sobreconsumo, esto de tener tanto acceso a la vestimenta, tanta moda rápida, eso ha creado este sobreconsumo”, declaró Ramírez a Diario Usach.
La especialista explicó que el problema no está únicamente en la producción de nuevas prendas, sino también en la enorme cantidad de residuos textiles que terminan acumulándose en vertederos. Una situación que se ha vuelto especialmente visible en el norte de Chile, donde toneladas de ropa son abandonadas cada año.
Según datos del Ministerio, el consumo de textiles en Chile aumentó un 233% durante los últimos 20 años, alcanzando un promedio de 50 prendas por persona al año. Además, se estima que los residuos textiles representan cerca del 7% de los residuos sólidos domiciliarios, equivalentes a unas 572 mil toneladas anuales.
“Si pensamos con el consumo actual de prendas que hay, nosotros podríamos vestirnos los próximos 10 años”, indicó la académica Usach.
El diagnóstico también evidencia la dependencia del mercado nacional respecto de las importaciones. Actualmente, Chile importa cerca del 93% de los productos textiles que consume. Solo en 2022 ingresaron más de 131 mil toneladas de ropa usada al país, de las cuales se estima que alrededor del 70% terminó en rellenos sanitarios, microbasurales o vertederos ilegales, especialmente en la Región de Tarapacá.
Frente a este escenario, la preocupación por los residuos textiles también ha comenzado a reflejarse en las políticas públicas. En octubre de 2025, el Ministerio del Medio Ambiente aprobó la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040, una hoja de ruta que busca enfrentar el creciente impacto ambiental de la industria de la moda en el país.
Para Lorena Ramírez, el desafío no solo involucra a las empresas, sino también a los consumidores. En esa línea, sostiene que las prendas no deberían convertirse rápidamente en residuos, sino prolongar su vida útil mediante la reutilización, reparación o donación “Nosotros como personas naturales tenemos que procurar que nuestras prendas no sean desechos, sino que puedan ser utilizadas por otras personas o reutilizadas en otro tipo de producto”, concluyó.
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