Este fin de semana se puso en marcha el plan “Escudo Fronterizo”, anunciado por el Presidente José Antonio Kast, el que busca reforzar el control en la frontera norte mediante una serie de obras físicas destinadas a dificultar el ingreso irregular al país.
La iniciativa contempla la instalación de zanjas, muros, rejas y estructuras defensivas como los llamados “erizos checos” y pretiles, elementos que, según autoridades regionales, se aplicarán dependiendo de las características geográficas de cada sector.
El gobernador de Región de Tarapacá, José Miguel Carvajal, explicó que el Ejecutivo ha señalado que estas medidas se implementarán de manera gradual y combinada. “Es el inicio, pero luego deberían ir implementando este otro tipo de medidas, como erizos que son una especie de instalación de hormigón que no permite el paso de las personas”, sostuvo en conversación con Radio Universo.

La autoridad regional precisó que las obras podrían variar según el terreno. En algunos puntos, indicó, se combinaría una zanja con murallas y obstáculos físicos. “Va a depender de la característica del sector qué tipo de medidas se puede implementar, si es una, dos o todas las medidas que ellos tienen consideradas”, afirmó.
OBSTÁCULOS FÍSICOS EN LA FRONTERA
Entre los elementos que contempla el plan destaca el erizo checo, una estructura defensiva originalmente diseñada como obstáculo antitanque. Consiste en tres vigas de acero unidas entre sí formando una figura tridimensional similar a una X.
Su diseño permite que, al intentar avanzar sobre él, un vehículo quede atrapado bajo su chasis, elevándose y perdiendo tracción. De esta manera, el obstáculo logra inmovilizar el desplazamiento del vehículo. Debido a su bajo costo y relativa facilidad de instalación, este tipo de estructuras ha sido utilizado históricamente en contextos militares y de control territorial.
A este elemento se sumaría el pretil, una estructura de menor altura que funciona como barrera física de contención. Generalmente construida con piedra, ladrillo u hormigón, se utiliza para proteger bordes expuestos o impedir el paso de vehículos en determinados sectores. En el caso del plan fronterizo, su función sería complementar las otras barreras para impedir el avance de automóviles o camionetas por pasos no habilitados.
Según detalló Carvajal, el diseño contempla distintas capas de protección. “Si consideras los tres metros de la zanja hacia abajo y luego un pretil de dos metros de alto, evidentemente tienes una altitud de cinco metros”, explicó. A esto se sumarían los erizos, rejas y eventualmente muros, formando un sistema de contención escalonado en determinados puntos de la frontera.
DEBATE SOBRE SU EFICACIA
El anuncio ha generado debate entre especialistas en migración. La directora académica del Centro de Estudios Migratorios de la Universidad de Santiago de Chile, Adriana Palomera, sostuvo que la evidencia internacional muestra que las barreras físicas por sí solas no detienen los procesos migratorios.
“Los que estudiamos el tema migratorio sabemos que ni una zanja ni una valla impiden la llegada de población que necesita migrar”, señaló en el programa Enlace Usach de Radio Usach.
La investigadora agregó que, incluso en países con fuertes controles fronterizos, las personas encuentran nuevas rutas para desplazarse. “Hay evidencias claras, como el caso de Estados Unidos. Con todas las vallas y recursos que destinan al control migratorio, no han logrado detener el fenómeno”, afirmó.
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