El regreso a clases no solamente implica hechos positivos, como el reencuentro con compañeros o compañeras o el desafío por aprender nuevas materias, también se presentan otros hechos, de carácter cotidiano, pero no por eso no problemáticos.
Y ahí es donde se enmarca el siempre molesto contagio de piojos. De hecho, es muy probable que usted, al momento de leer esta nota, recuerde los momentos en que su mamá, papá, abuela o abuelo se esmeraron por sacarle los “bichos” que se contagió siendo niño o niña.
En términos técnicos, “los piojos son parásitos (ectoparásitos) que viven exclusivamente en seres humanos y se alimentan de la sangre del cuello cabelludo. Miden de 2 a 3 milímetros, no tienen alas y viven entre el cabello donde depositan sus huevos llamados liendres”, explica a Diario Usach Daniel Sánchez Álvarez, médico cirujano y director del Centro de Salud de la Universidad de Santiago.
Los síntomas de la presencia de piojos se expresan a través de una picazón en la cabeza, con acento en la nuca y en la piel que se encuentra detrás de las orejas. Y para comprobar su presencia, es ideal hacer una revisión del pelo con buena luz natural. Esto, es básicamente porque estos parásitos tienden a mimetizarse con el color del cabello.

“La infestación se llama pediculosis capitis y ocurre generalmente por contacto directo de cabeza con cabeza, ya que no pueden saltar ni volar”, complementa el especialista, quien además indica que es poco frecuente que estos insectos se transmitan por compartir objetos personales como peinetas, sombreros o ropa de cama.
Además, “es relevante aclarar que los piojos no aparecen por mala higiene y que pueden afectar a personas de cualquier nivel socioeconómico”, subraya Sánchez.
LOS NIÑOS Y LOS PIOJOS
Daniel Sánchez señala que la presencia de los piojos es más frecuente en los niños debido al mayor contacto físico que existe en ese momento de la vida (por ejemplo, a través de los juegos o las actividades deportivas) y por permanecer mucho tiempo dentro de las salas de clases. “La edad de mayor frecuencia para los contagios se da entre los 3 y los 12 años. Además, suele darse con mayor frecuencia en niñas debido al uso del pelo largo”, explica.
Por otro lado, es importante subrayar que no existen métodos de prevención que resulten absolutos, pero si medidas que ayudan a reducir el riesgo de contagio. Entre ellas están el evitar el contacto prologando de cabeza con cabeza, el no compartir peines, cepillos, gorros, audífonos o accesorios para el pelo. En esta línea, el director del Centro de Salud de la Universidad de Santiago recomienda que, ante la presencia de síntomas, se haga una revisión exhaustiva del cuero cabelludo de la persona afectada y, también, de su grupo familiar.
LOS PIOJOS ¿SON PELIGROSOS?
En la gran mayoría de los casos, los piojos no son peligrosos ni tampoco actúan como agentes de contagio de enfermedades graves. “La picazón intensa puede generar irritación o pequeñas lesiones por la acción de rascarse. Y, en algunas oportunidades, se pueden producir infecciones bacterianas secundarias de la piel por el rascado permanente”, advierte el especialista.
Eso sí, las molestias por la presencia de piojos pueden llevar a alteraciones en el sueño y dificultades en la concentración de los escolares.
Ahora, ¿ante la presencia de piojos hay que ir al médico? Daniel Sánchez sostiene que no “porque el diagnóstico y tratamiento pueden realizarse en la casa con los productos adecuados”, sostiene y explica que “una visita al doctor , que puede ser con un médico general, pediatra o dermatólogo, debe realizarse en el caso de lesiones o infecciones en la piel; si los tratamientos no funcionan; o si los problemas se dan en menores de dos años”.

Los tratamientos más utilizados para la eliminación de estos parásitos se basan en pediculicidas tópicos, generalmente, en formatos de shampoo o loción. Lo normal es que se requiera una segunda aplicación y que se realice una segunda aplicación a los 7 a 10 días desde la primera. En algunas ocasiones podrían generarse irritaciones en el cuero cabelludo, pero eso es poco frecuente. A su vez, Sánchez recalca que “es importante seguir las instrucciones de estos productos; no usarlos de manera excesiva y no mezclarlos con otros tratamientos”.
Si el tratamiento es bien aplicado, es muy probable que los piojos se mueran durante las 24 horas de la aplicación de algún producto. Sin embargo, ante el caso de la presencia de liendres, se recomienda repetir la aplicación del pediculicida a los 7 o 10 días.
El médico de la Universidad de Santiago no recomienda la utilización de elementos caseros (como el vinagre, la mayonesa o los aceites esenciales) ya que la evidencia sobre la eficacia de esos elementos es limitada o inconsistente.
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