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Plaza Brasil: Memoria urbana, arte y vida cultural que cumple 124 años en el corazón de Santiago

La plaza fue inaugurada oficialmente el 20 de enero de 1902 como un homenaje al pueblo brasileño, en un gesto diplomático y simbólico que marcó su identidad. Con los años, se transformó en un punto de recreación familiar, diversidad cultural y un polo gastronómico imperdible.

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  • Fabián Escobar D.

  • Jueves 22 de enero de 2026 - 09:34

En pleno centro de Santiago, la Plaza Brasil se ha consolidado como uno de los espacios públicos más emblemáticos de la capital, no solo por su valor histórico y arquitectónico, sino también por su rol como punto de encuentro ciudadano y motor cultural del tradicional Barrio Brasil. Rodeada de edificaciones patrimoniales y una activa vida barrial, la plaza es hoy sinónimo de recreación familiar, diversidad cultural y un polo gastronómico imperdible.

Su origen se remonta a comienzos del siglo XX, cuando hacia 1900 la Municipalidad de Santiago decretó la demolición de los edificios existentes en el sector de la antigua Cañada de Diego García de Cáceres (actual Avenida Brasil) con el objetivo de crear un nuevo espacio público. Las obras estuvieron a cargo del ingeniero Wielanalt, quien trabajó junto a una comisión de ingenieros y especialistas en jardinería y botánica, reflejando la preocupación de la época por el diseño urbano y el paisajismo.

La plaza fue inaugurada oficialmente el 20 de enero de 1902 como un homenaje al pueblo brasileño, en un gesto diplomático y simbólico que marcó su identidad. A la ceremonia asistieron autoridades comunales y representantes de la embajada de Brasil, y el evento incluyó desfiles, luces de bengala y antorchas, dando cuenta de la relevancia que tuvo este nuevo espacio para la ciudad de Santiago de entonces.

Desde el punto de vista arquitectónico y patrimonial, Plaza Brasil destaca por su integración armónica con el entorno. Está rodeada de edificios del siglo XIX y principios del XX, muchos de ellos de valor histórico, que refuerzan la identidad del barrio y contribuyen a una vida urbana activa, donde conviven residentes, visitantes, estudiantes y artistas.

Un hito fundamental en su historia reciente ocurrió en 1992, cuando la escultora francesa Federica Matta donó a la ciudad un proyecto de juegos infantiles que transformó el corazón de la plaza. De gran colorido, tamaño y fuerza expresiva, la instalación está compuesta por cuatro toboganes o resbalines, dos conjuntos de asientos y un columpio, con nombres como Cordillera de Los Andes, Cerro Santa Lucía, Templo Maya, Iceberg, Volcán y Columpio. Estas esculturas-juego no solo aportan dinamismo y arte, sino que también redefinieron la relación entre espacio público, infancia y creación artística.

En la actualidad, el entorno de la plaza se caracteriza por la presencia de centros culturales como la Fundación Víctor Jara, además de restaurantes, bares y cafés que han posicionado al Barrio Brasil como un referente cultural y gastronómico de Santiago. Esta mezcla de patrimonio, arte y vida cotidiana ha convertido a la plaza en un punto neurálgico para actividades culturales, encuentros sociales y expresiones comunitarias.

Así, Plaza Brasil no es solo un espacio verde en el centro de la ciudad, sino un verdadero símbolo de la historia urbana de Santiago, donde conviven memoria, arquitectura y cultura viva. Un lugar que refleja la evolución del barrio y reafirma la importancia de los espacios públicos como escenarios fundamentales para la identidad y la vida democrática de la ciudad.

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