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¿Por qué es importante revisar las uñas? Los cambios que pueden entregar pistas sobre nuestra salud

Aunque suelen asociarse principalmente con la estética, modificaciones en el color, forma, textura o crecimiento pueden ser antecedentes que los especialistas consideran durante una evaluación médica.

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  • Diario Usach

  • Viernes 2 de octubre de 2026 - 08:51

A simple vista, las uñas pueden parecer un aspecto exclusivamente relacionado con la estética de las personas. Sin embargo, cambios en su color, forma, textura o crecimiento pueden entregar pistas sobre procesos que están ocurriendo en el organismo. Aunque estas señales no permiten diagnosticar por sí solas una enfermedad, en determinadas circunstancias pueden ser un antecedente que los profesionales de la salud consideran durante una evaluación.

Uno de los ejemplos que ha vuelto a llamar la atención es el de las "lúnulas rojas", una alteración en la pequeña media luna ubicada en la base de la uña. Habitualmente, esta zona presenta una tonalidad blanquecina y es más visible en los pulgares.

Una revisión publicada en julio de 2026 en The American Journal of the Medical Sciences recopiló los antecedentes disponibles sobre esta alteración y describió asociaciones con enfermedades cardiovasculares, hepáticas, hematológicas, dermatológicas y reumatológicas. Entre las patologías mencionadas aparecen la insuficiencia cardíaca, la cirrosis, el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide y la alopecia areata. También se han descrito casos vinculados a intoxicación por monóxido de carbono.

El hallazgo, sin embargo, no constituye un diagnóstico. “Son un cambio de color en la media luna que se ve en la base de algunas uñas. Normalmente esa zona es blanquecina, pero puede verse rojiza por cambios en los pequeños vasos sanguíneos que están debajo de la uña”, explica el doctor Miguel Acevedo, académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Mayor, a Diario Usach.

UNA SEÑAL, NO UN DIAGNÓSTICO

La relación entre las uñas y algunas enfermedades sistémicas se conoce desde hace décadas. Las primeras descripciones de lúnulas rojas se remontan a 1954, cuando el médico británico Richard Terry reportó este hallazgo en pacientes con distintas enfermedades, incluida la insuficiencia cardíaca.

La revisión más reciente advierte que el mecanismo exacto detrás de las lúnulas rojas todavía no está completamente establecido. Una de las hipótesis apunta a modificaciones en la vascularización de la zona, que podrían aumentar la presencia de sangre visible bajo la uña.

Para el doctor Acevedo, la clave está en evitar interpretar este tipo de cambios como una prueba médica. “A veces pueden ser una pista, pero no son un marcador precoz confiable ni permiten diagnosticar una enfermedad por sí solas”, señala.

El académico explica que una misma alteración puede aparecer relacionada con enfermedades muy diferentes porque “muchas enfermedades terminan afectando mecanismos comunes, como la circulación, la inflamación, la oxigenación de los tejidos o el metabolismo. Las uñas pueden reflejar algunos de esos cambios”.

Una modificación puntual después de un golpe, una manicura o una lesión local puede tener una explicación sencilla. Sin embargo, si el cambio persiste, aumenta, compromete varias uñas o aparece acompañado de otros síntomas, puede ser conveniente consultar a un profesional de la salud.

“En términos simples, las uñas pueden dar pistas, pero no hacen diagnósticos”, enfatiza Acevedo. Si el cambio es nuevo y persiste o se acompaña de dolor, sangrado o deformación, agrega, “conviene evaluarlo”.

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