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¿Qué tan saludable es tu taza de té? Estudio alerta sobre los microplásticos en las bolsitas de infusión

Una investigación detectó hasta 2.498 partículas de plástico en una taza preparada con bolsitas sintéticas. Especialista explica cómo llegan estos contaminantes a nuestro organismo y qué se sabe sobre sus posibles efectos en la salud.

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  • Fabián Escobar D.

  • Viernes 30 de octubre de 2026 - 12:05

Preparar una taza de té parece una de las acciones más simples de la rutina diaria. Basta con calentar agua, introducir una bolsita y esperar unos minutos para disfrutar de una bebida que suele asociarse con la relajación y los hábitos saludables. Sin embargo, detrás de ese gesto cotidiano podría esconderse un contaminante que pasa inadvertido: los microplásticos.

Una investigación de la Universidad Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, publicada en 2026 en la revista científica npj Science of Food, detectó que una taza de té preparada con determinadas bolsitas de plástico puede liberar entre 555 y 2.498 partículas de microplásticos. Una cifra considerablemente superior a la encontrada en las infusiones preparadas con té a granel, donde se registraron entre 0,3 y 2,4 partículas por taza.

Para realizar el estudio, los investigadores analizaron 14 marcas de té en bolsitas y otras 14 de té a granel, adquiridas en supermercados de la provincia turca de Rize. Al examinar los materiales de los envases, identificaron que solo cuatro marcas utilizaban polímeros sintéticos, mientras que las otras diez estaban elaboradas con celulosa, un material de origen vegetal.

Posteriormente, las bolsitas plásticas fueron sumergidas durante tres minutos en 150 mililitros de agua a 95 °C. Tras filtrar las infusiones, los científicos examinaron las partículas liberadas mediante microscopía. El resultado fue que todas las bolsitas sintéticas analizadas desprendieron fibras plásticas, algunas de ellas de poliamida, un material utilizado en la fabricación de nailon.

Además, los investigadores detectaron bisfenol A (BPA) en todas las muestras analizadas, una sustancia química industrial que genera preocupación por su potencial capacidad de interferir con el sistema hormonal.

Pero ¿qué son exactamente los microplásticos y por qué generan preocupación? Cristóbal Galbán, investigador del Centro de Genómica, Ecología y Medio Ambiente GEMA de la Universidad Mayor e investigador asociado al Centro Tecnológico LABEN, explica que se trata de pequeñas partículas de materiales plásticos que generalmente miden menos de cinco milímetros.

No obstante, el especialista advierte que existe una categoría aún más pequeña y que despierta especial interés para la investigación científica: los nanoplásticos.

"Los tamaños menores que pueden entrar en el organismo más allá del aparato digestivo son incluso menores y se denominan nanoplásticos, generalmente inferiores a una micra. Estos realmente son los que nos generan preocupación, ya que por su tamaño pueden atravesar barreras biológicas y entrar en contacto con los tejidos y las células", señala a Diario Usach.

En el caso de las bolsitas de té, el origen del problema estaría en los materiales utilizados durante su fabricación. Aunque a simple vista muchos de estos envases parecen estar elaborados exclusivamente de papel, pueden incorporar polímeros sintéticos para otorgarles resistencia o facilitar su sellado.

"El material de la bolsa suele tener asociados polímeros como polipropileno, nailon o tereftalato de polietileno (PET), utilizados para darles resistencia o facilitar su sellado. También existen bolsitas fabricadas con bioplásticos, como el ácido poliláctico (PLA), que pueden liberar partículas", explica Galbán.

De esta manera, el contacto con agua a altas temperaturas podría favorecer el desprendimiento de partículas desde el material de la bolsita hacia la infusión que posteriormente consumimos.

¿QUÉ OCURRE CUANDO LLEGAN AL ORGANISMO?

Una de las principales interrogantes que abre este hallazgo tiene relación con lo que sucede una vez que estas partículas ingresan al cuerpo humano. ¿El organismo consigue eliminarlas o pueden permanecer en los tejidos?

Según el investigador, una proporción importante de los microplásticos ingeridos atraviesa el sistema digestivo y termina siendo eliminada a través de las heces. Sin embargo, su comportamiento depende de características como el tamaño, la forma y la composición química de las partículas.

"Las partículas más grandes tienen mayores dificultades para atravesar la barrera intestinal, mientras que las más pequeñas, especialmente los nanoplásticos, pueden ser internalizadas por las células y, potencialmente, alcanzar la circulación sanguínea", advierte.

La preocupación aumenta al considerar los posibles efectos de una exposición prolongada. Estudios experimentales realizados principalmente en cultivos celulares y animales han identificado respuestas como inflamación, estrés celular, alteraciones de la microbiota y cambios en el funcionamiento de células y tejidos.

"Respecto a la exposición prolongada, preocupa que una entrada continua de partículas, combinada con la posible retención de una fracción en los tejidos, pueda generar efectos que no observamos en exposiciones breves. Esa es otra pregunta que todavía la comunidad científica no puede responder", sostiene.

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