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Trabajo con sentido y límites claros: Las nuevas reglas laborales de la Generación Z

Estudio internacional reveló que los jóvenes entre 18 y 29 años priorizan la salud mental, la flexibilidad y el propósito laboral por sobre la estabilidad tradicional. Especialistas advierten que las empresas deberán adaptarse a nuevas formas de entender el trabajo.

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  • Fabián Escobar

  • Miércoles 13 de mayo de 2026 - 12:10

La relación con el trabajo está cambiando y la denominada “Generación Z” aparece como protagonista de una transformación profunda. Para los jóvenes entre 18 y 29 años, el empleo dejó de ser únicamente una fuente de ingresos y estabilidad, también debe ofrecer bienestar emocional, flexibilidad y coherencia con sus valores personales.

Así lo reveló el estudio Young People’s Values, Hopes and Expectations — Work and Civic Engagement, investigación que entrevistó a más de 9 mil jóvenes de Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, Filipinas, Italia, Kenia, México y Reino Unido.

Los resultados muestran un cambio significativo respecto de generaciones anteriores. Aunque el 29% de los encuestados afirmó que el salario sigue siendo el aspecto más importante de un trabajo, otros factores aparecen cada vez más relevantes: el 14% prioriza la realización personal y el 13% el buen ambiente laboral.

De hecho, el estudio evidenció que casi la mitad de los participantes (48%) abandonaría un empleo si se enfrentara a un entorno laboral tenso o desagradable, incluso si el puesto estuviera bien remunerado y contara con contrato indefinido.

A esto se suma que el 25% renunciaría si no comparte los valores de la empresa, el 23% lo haría por dificultades para equilibrar la vida laboral y familiar, y el 22% debido a la falta de posibilidades de realización profesional.

La flexibilidad también ocupa un lugar central entre sus prioridades. El 60% valoró los horarios flexibles y el 58% destacó la importancia de mantener un equilibrio entre vida personal y trabajo. Sin embargo, el teletrabajo tampoco aparece como una solución absoluta: el 44% teme el aislamiento social de trabajar desde casa y el 39% considera que esta modalidad dificulta la comunicación entre equipos.

Para la psicóloga y académica de la Universidad de Santiago de Chile, Isabel Puga, especialista en psicología y clínica de salud mental, este fenómeno responde a un cambio cultural e intergeneracional más profundo.

“Estamos ante un cambio de paradigma donde la calidad de vida ha desplazado a la mera acumulación material. Para esta generación, el trabajo no es solo un medio de supervivencia, sino un espacio de desarrollo personal”, explicó.

La experta sostiene que muchos jóvenes cuentan hoy con una mayor “libertad psicológica” gracias a redes de apoyo familiares más sólidas que las de generaciones anteriores. Eso les permite ser más selectivos y no tolerar ambientes que afecten su bienestar emocional.

“Un sueldo alto no compensa el costo biológico y emocional de un entorno hostil; entienden que el dinero se recupera, pero la salud mental dañada deja secuelas a largo plazo”, señaló.

Puga agregó que existe una diferencia importante en la forma en que la Generación Z construye su identidad. Mientras generaciones anteriores definían gran parte de su vida a través del trabajo, hoy los jóvenes entienden el empleo como un medio para financiar otros proyectos personales.

“El trabajo compite con otros proyectos de vida más diversos. Antes estaba más asociado a la sobrevivencia; hoy está relacionado con la autorrealización”, afirmó.

La especialista también destacó que esta generación posee una mayor conciencia sobre salud mental y bienestar emocional, debido a que crecieron con estos temas instalados en el debate público y en redes sociales.

“Tienen un lenguaje emocional más rico: hablan de ansiedad, burnout y apego de forma natural. Esa alfabetización emocional les permite detectar señales de alerta que generaciones anteriores ignoraban o normalizaban”, indicó.

En ese contexto, la disposición de los jóvenes a renunciar a trabajos que consideran tóxicos no necesariamente representa una falta de compromiso, sino una forma de autocuidado.

“Que un joven identifique un entorno tóxico y decida retirarse es un acto de autocuidado preventivo. El desafío está en equilibrar esos límites saludables con la tolerancia a la frustración propia de cualquier desarrollo profesional”, comentó la académica Usach.

El estudio también concluyó que las organizaciones enfrentan un escenario desafiante si quieren atraer y retener a las nuevas generaciones. Según Isabel Puga, las estructuras tradicionales del trabajo, basadas en jerarquías rígidas y control permanente, deberán adaptarse a modelos más horizontales y flexibles.

“La retención de talento hoy no se logra solamente con bonos o estabilidad económica, sino con cultura organizacional, respeto por el tiempo personal y espacios seguros para la expresión de la subjetividad”, concluyó.

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