Antes de convertirse en una de las bandas pop más importantes del país, del unplugged para MTV Latino (2001) y de una expansión internacional que los puso bajo la mirada del publico latinoamericano (con un fuerte acento en México), La Ley tuvo un comienzo mucho más experimental e íntimo que se gestó a través de un trabajo de taller basado en los sonidos electrónicos que, por los años 80’s, ya tenían fuertes bases en Europa.
Ese punto de inicio se dio formalmente en 1987, cuando en ese entonces La Ley comenzó su andar gracias a la unión formal de tres músicos: la cantante Lucía “Shía” Arbulú (ex voz de Nadie), el tecladista Rodrigo “Coti” Aboitiz y el guitarrista, compositor y primer líder de la banda, Andrés Bobe. Con esa formación primaria, y antes del éxito comercial que comenzaría tras la aparición del disco “Desiertos” (publicado en 1989 y ya con “Beto” Cuevas en la voz), la banda publicó un casete homónimo (con seis canciones y cuatro remezclas), poco conocido hasta el día de hoy y quedó perdido en el tiempo, pese a ser reseñado en algunos sitios especializados en música nacional (como músicapopular.cl)
Las copias de esa producción embrionaria salieron a la venta en 1988, bajo etiqueta Fusión (la misma que firmó “La Voz de los 80’s de Los Prisioneros y cuyo rostro más conocido fue el del manager Carlos Fonseca) y, después de eso, nunca más fueron reeditadas. Eso hasta ahora. De hecho, hace pocos días se conoció la publicación del álbum “La Ley” en una edición de lujo que incluye dos vinilos, uno con la versión original remasterizada y recuperada desde los másters originales y otra reversión trabajada por Carlos Barros y con la regrabación de teclados en tres canciones, los que fueron interpretados por el mismo “Coti” Aboitiz).
Y eso no es todo, ya que también se anunció una presentación en vivo del álbum, fechada para el 29 de enero en el Citylab del Centro Cultural GAM, y en donde participará una banda conformada por “Coti” Aboitiz en los teclados, Luciano Rojas en guitarra, “Shía” Arbulú (a través de video) más otros músicos que también participaron del proyecto.
EL SONIDO EMBRIONARIO DE LA LEY
“Este es un disco importante para el período en el que aparece. Es brillante, experimental y la base para todo lo que vino después. Es ‘Shía’, ‘Coti’ y Andrés trabajando en una banda electrónica, sin bajo ni batería. Es todo teclados y guitarra”, señala a Diario Usach, Germán Bobe, el gran impulsor de este proyecto y quien, además, por años se ha dedicado a mantener vivo el legado de su hermano (por ejemplo, a través de la producción del disco “AB”, publicado en 2010, y en el se recopilan varias composiciones del músico).
El realizador sostiene que el disco “La Ley” señala “el fin de una etapa y el comienzo de otra”, marcada por el inicio su camino en la profesionalización, tanto a nivel de composición y de producción . Hacia fines de los 80’s Andrés Bobe ya tenía una experiencia musical previa gracias a sus trabajos junto a “Paraíso Perdido” y “La Banda del Pequeño Vicio”. Además, tenía un acervo cultural muy amplio debido a sus largas estancias de su familia fuera del país (en naciones como Libia o Estados Unidos, esto debido a que su padre era piloto de aviones).

“La manera en que Andrés trabajó el sonido, y como lo concretizó en la grabación, es una parte muy importante de lo que después llegó a ser La Ley. Él produjo un sonido que la gente admira y quedó en el tiempo. Él estuvo varios meses encerrado para lograr la estética inicial del grupo y eso, después, lo pulió junto a ‘Coti’ Aboitiz” señala Germán Bobe y, a su vez, subraya que el fallecido guitarrista “le dio un toque profesional a la escena musical chilena, algo que por ese entonces, no era muy común”.
El tecladista Rodrigo Aboitiz, miembro fundacional de La Ley (con estancias entre 1987 y 1991 y entre 1995 y 1997) relata a Diario Usach que, en esa primera etapa de la agrupación se plantó “la semilla” de lo que después llegaría a ser la banda. “Ahí se demuestra una forma de trabajar que desarrollamos junto a Andrés y que después se perpetuó en discos como “Desiertos” (1989), “Doble Opuesto” (1990), “La Ley” (1992) e “Invisible” (1995). Nosotros teníamos un sentido colectivo de trabajo en donde Andrés traía canciones, yo y Luciano (Rojas) también. Y ahí les dábamos forma, entre todos”.
“Esa era una etapa de mucha música, de muchos proyectos, en la que hacíamos todo juntos y en donde andábamos de aquí para allá”, comenta Luciano Rojas en conversación con Diario Usach. El bajista, que hoy mantiene una exitosa carrera junto a Saiko, fue parte de La Ley entre 1988 y 1998, recuerda que, si bien él no grabó para el primer disco del grupo, sí compartió Andrés Bobe, “Shía” Arbulú y “Coti” Aboitiz desde mucho antes de que se comenzara a delinear de la banda. “Nuestra historia tiene muchos capítulos y vaivenes. Con Andrés éramos compañeros en la Universidad de Chile (en la carrera de Ingeniería en Sonido) además de tocar en Paraíso Perdido y, con Rodrigo (Aboitiz), ya estábamos haciendo música en Aparato Rato. Además, en la misma época en que se empieza a desarrollar el proyecto de La Ley, con Bobe tocábamos en La Banda el Pequeño Vicio”.
Y al igual que Aboitiz, Rojas destaca el espíritu colaborativo que se implantó desde los primeros días de la banda. “Nosotros venimos de un trabajo de taller, de componer en conjunto, de una forma en la que todos creíamos. En lo personal, yo valoro mucho la música hecha de esa forma porque es algo muy diferente a lo que se hace hoy en día, en donde todo es muy individual. Esto enriqueció mucho el producto final y el resultado se expresó en composiciones interesantes”.

Consultado por la figura de Andrés Bobe, el bajista recuerda: “nos conocimos en 1984. Él era cinco años mayor que yo y tenía una visión y experiencia diferente a la nuestra. Su familia vivió en muchos lugares del mundo y no olvidemos que su padre fue piloto del presidente Salvador Allende. Por lo mismo, el destino lo llevó a vivir en muchas partes (como en Libia y Estados Unidos) y eso le otorgó un bagaje musical que aquí no existía”.
Rojas recuerda que mientras se producía el comienzo de La Ley, “en Chile estábamos con el Canto Nuevo y con el boom del rock latino (especialmente el argentino). Andrés tenía una visión más global. Él había ido a muchos conciertos y acá, nosotros, estábamos en plena dictadura militar”.
“Nosotros éramos muy inquietos y teníamos muchas ganas de hacer música buena, de gran calidad, que tuviera nivel internacional y que no sonara solamente a lo que estaba pasando acá. Queríamos tener un sonido que fuera contemporáneo a lo que pasaba afuera en esa época”, dice.
EL SHOW EN EL GAM
El disco “La Ley” será presentado en vivo el próximo 29 de enero en el Citylab del Centro Cultural Gabriela Mistral, una instancia que será relevante para los músicos participantes como para los seguidores de la agrupación ya que, por primera vez, ese trabajo será interpretado ante una audiencia.
Para no entrar en confusiones, “Coti” Aboitiz dice que lo que veremos se puede definir como un “formato de La Ley modelo 1988” en la que participará él, Luciano Rojas tocando las dos guitarras fender que pertenecían a Andrés Bobe, “Shía” Arbulú (quien vive en España y que grabó videos para este espectáculo), y músicos de la banda María Bonobó. Además, en dicha oportunidad, se interpretará el álbum completo, incluido el single de adelanto “Buscándote” (el que, además, ya se puede escuchar en las plataformas de streaming musical).
“Lo que nos reúne, de alguna forma, siempre es Andrés”, dice Germán Bobe, quien además aclara que lo que se verá en el GAM no es una banda tributo. “Veremos a “Coti” quien es la persona que creó esas canciones junto a mi hermano, y estará “Shía”. Indica, también, que la química surgida en los ensayos “ha estado increíble”. “Suena todo muy bien y será un lujo ver esas canciones en vivo”.

¿Y “Beto” Cuevas? El realizador audiovisual cuenta a Diario Usach, que para este proyecto, y para los que vienen a futuro (como la reedición del disco “Desiertos” de 1989) conversó con el cantante. “Con él, hemos estado hablando mucho y muy seguido. De hecho, antes de comenzar con este proyecto, me contacté con cada uno de los integrantes de La Ley y recibí un apoyo increíble. “Beto” ha sido muy cariñoso, preocupado y me ha ayudado con letras que no tenía y también con otro tipo de cosas”, subraya.
Luciano Rojas explica que la iniciativa “no tiene ninguna ambición de un proyecto que se pueda desarrollar a futuro ni tiene la intención de una reunión del grupo. Es algo muy simbólico y muy personal de parte de Germán (Bobe) y de muchos de nosotros. Por ende, es algo que hemos hecho bien a pulso. Además, no podemos olvidar que tenemos carreras súper activas. Yo estoy con Saiko y varios otros músicos que fueron parte de La Ley no viven en Chile. Vamos a ir viendo cómo se den las cosas y eso va a depender de la decisión, entusiasmo y la disponibilidad que pueda tener cada uno”.
Sobre la emotividad que envuelve a este lanzamiento, Germán Bobe indica que “hace algunas semanas atrás escuche los ‘test pressing’ de los álbumes, y hacerlo después de tanto tiempo, fue muy emotivo”. Bobe recuerda que la idea de trabajar con este disco partió en el año 2012 porque si no se rescataba, se terminaría perdiendo. A mí, más allá de mi hermano, me interesa la preservación del patrimonio cultural e intangible y esta acción entra en esa categoría. Por eso las cintas máster se encuentran resguardadas por la Biblioteca Nacional. Ver que todo se concreta, y que hoy existe un álbum impreso, es muy emocionante”, concluye.
**Las entradas para asistir al lanzamiento del disco “La Ley”, fijado para las 19.30 del 29 de enero en el Citylab del Centro Cultural Gabriela Mistral se venden a través del sistema Portaltickets. El valor de los accesos es de $15.000 más costos por servicio.**
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