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Cultura

Slow Fashion Week: El arte de democratizar la moda con una visión colaborativa y con sentido de comunidad

Helen Guldman, fundadora, dueña y directora creativa detrás del evento de moda y diseño independiente más grande del país, señaló a Diario Usach que la iniciativa nace desde la necesidad de generar espacios reales para diseñadores, modelos, maquilladores y fotógrafos emergentes,

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  • Valentina Irarrazabal Álvarez

  • Viernes 15 de mayo de 2026 - 15:20

  • Instagram Slow Fashion Week

En una industria donde participar en una pasarela puede costar millones y donde muchas veces los espacios funcionan de manera cerrada, Slow Fashion Week busca romper los moldes desde un elemento clave: la pasión.

El evento de moda y diseño independiente más grande del país se llevará a cabo este sábado 16 de mayo,en Matucana 100, a partir de las 21:00 horas. Esta edición reunirá diseño, música, performance y artes visuales bajo una experiencia inmersiva que busca ir más allá de un desfile tradicional.

Helen Guldman es la fundadora, dueña y directora creativa detrás de Slow Fashion Week en Chile, señaló a Diario Usach que la iniciativa nace desde la necesidad de generar espacios reales para diseñadores, modelos, maquilladores y fotógrafos emergentes, quienes muchas veces quedan fuera de la industria por falta de recursos o contactos.

Foto: Instagram Slow Fashion Week

De esta manera, el evento es una plataforma de moda independiente que consta con una alfombra roja, pasarela y fiesta, reuniendo a diseñadores emergentes, modelos, maquilladores, fotógrafos y artistas en torno a una experiencia que mezcla pasarela, arte y cultura. A diferencia de los desfiles tradicionales, el evento apuesta por una visión más consciente y colaborativa de la industria, promoviendo el talento local.

EDICIÓN LIMITADA 

“No hay que esperar, hay que hacer las cosas”. Bajo esta filosofía la diseñadora  transformó una pequeña tienda independiente, llamada Edición Limitada, en una plataforma de las más comentadas en la moda chilena y que impulsa a diseñadores emergentes. Lo que comenzó como una iniciativa autogestionada hoy reúne a cientos de jóvenes en un evento que busca abrir la industria a nuevas voces y convertir la moda en una experiencia cultural accesible.

"La tienda es un espacio abierto a diseñadores emergentes que pueden venir acá y decir: “Hola, quiero estar en la tienda” Da lo mismo si no tienen seguidores o si está recién partiendo. A mí lo que me importa es si hay talento, poder promover eso y generar este espacio", afirmó Guldman.

Helen comentó que, al inicio, no tenía un plan fijo y tampoco contaba con un lugar establecido. Comenzó en su casa, tomando fotos a la ropa que confeccionaba, en la muralla de su habitación con ayuda de su madre y difundiendo su trabajo a través de redes sociales. Luego, con el apoyo de su primera cliente importante, Denise Rosenthal, fue abriéndose camino por la industria hasta llegar a trabajar con artistas como Young Miko, destacada rapera, cantante y compositora puertorriqueña de trap y reggaetón. 

"No estaba lista para hacer nada. Todas las cosas las hice siendo patuda", recordó entre risas. Con el tiempo, logró abrir su tienda “Edición Limitada” en la galería Drugstore, ubicada en Providencia, transformando el espacio en una vitrina para marcas y diseñadores emergentes como Frankaltaller y Josefina Collection.

Foto: Instagram Slow Fashion Week

Más que una tienda, el proyecto funciona como una plataforma colaborativa para nuevos talentos. "La tienda está orientada a personas que quieren vestirse con identidad, que buscan expresar su individualidad", explicó la diseñadora. Bajo esa lógica, el espacio también se ha convertido en un punto de encuentro entre moda, música y arte.

EVOLUCIÓN

Lo que comenzó como un proyecto independiente levantado desde redes sociales hoy convoca a cientos de jóvenes que ven en Slow Fashion Week una oportunidad real para entrar al mundo de la moda. Con cada edición, el evento ha ido ampliando su alcance y transformándose en una vitrina para nuevos talentos creativos, atrayendo no solo a diseñadores, sino también a modelos, maquilladores, fotógrafos, estilistas y artistas emergentes.

Uno de los ejemplos más claros de este crecimiento fue el casting abierto realizado para esta edición, el cual tuvo una convocatoria masiva de jóvenes interesados en participar en la pasarela. A diferencia de los procesos tradicionales de la industria, donde muchas veces se priorizan los contactos o ciertos estándares, Slow Fashion Week apuesta por abrir espacios a personas con distintas identidades, estilos y experiencias.

"Lo hicimos antes, se anotaron, la otra vez como 700 personas y vinieron como 400. Ahora tuvimos que limitar la postulación porque se habían inscrito mil personas", detalló Helen.

La viralización del evento en redes sociales también ha sido clave en su expansión. Videos de las pasarelas, backstage, performances y procesos creativos han conectado especialmente con públicos jóvenes, que buscan propuestas más auténticas y cercanas. En ese sentido, Slow Fashion Week no solo funciona como un desfile, sino como una comunidad creativa donde convergen distintas disciplinas artísticas. “Hicimos una exposición a la que fueron 6.000 personas”, mencionó la creadora del evento.

El interés que ha generado demuestra un cambio en la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con la moda. Más allá del lujo o las grandes marcas, el público busca experiencias, identidad y espacios donde sentirse representado.

"Me gustaría hacer ediciones en región, también quiero que esto sea como algo de múltiples plataformas. Quiero hacer una revista y más exposiciones como las que hicimos en  París, Londres", declaró Helen

Foto: Instagram Slow Fashion Week

MORPHË: ARTE SOBRE EL CUERPO

Este año la temática del evento es "Morphë", centrándose en la base etimológica de la palabra forma, con esta propuesta buscan interpretar el concepto forma pero de una manera no solo visual, sino que conceptualmente, desde la transformación y la metamorfosis de un elemento.

"Queremos que cada diseñador interprete el concepto desde su propia experiencia. Algunos trabajan la transformación del cuerpo, otros el paso del tiempo o el desgaste de los objetos. Todo tiene que tener un sentido", señaló Guldman.

Cada detalle del desfile está pensado bajo esa lógica. Desde la música hasta el maquillaje y la selección de modelos, el equipo busca construir una experiencia multisensorial donde cada elemento dialogue con las colecciones presentadas. "No es solamente ropa sobre una pasarela. Es arte sobre el cuerpo", profundizó.

COLABORACIÓN Y COMPROMISO

A diferencia de las grandes producciones financiadas por marcas internacionales, gran parte del trabajo detrás de Slow Fashion Week se sostiene gracias a la colaboración y el compromiso de quienes participan. Diseñadores, estilistas, maquilladores, fotógrafos y productores trabajan de manera colectiva para levantar un evento que, más allá de la moda, busca generar comunidad.

Esa misma energía y comunión es la que la convirtió en uno de los eventos independientes más comentados dentro de la escena creativa chilena. Con una propuesta que mezcla moda, música y performance, el proyecto no solo busca mostrar ropa, sino también demostrar que existen nuevas formas de construir industria desde la colaboración y la identidad propia.

Sobre qué mensaje podría entregar a los jóvenes que buscan abrirse camino dentro de la moda, Helen comentó que "no esperen nada. Nunca, nunca. No hay que esperar, hay que hacer las cosas".

 

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