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Cultura

Terror digital y salas llenas: Cómo los creadores de internet reconectaron a la Generación Z con el cine

Con presupuestos marginales y audiencias masivas ya consolidadas en internet, películas como Backrooms y Obsesión redefinen las reglas de la distribución cinematográfica tradicional. Leonardo Cabezas, académico de la USACH, analiza este cambio de paradigma.

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  • Sebastián Seymour Tapia

  • Viernes 19 de junio de 2026 - 16:09

El cine de terror en Chile siempre ha tenido un público cautivo y sumamente fiel, pero lo que está ocurriendo este año en las salas de Cinemark, Cinépolis y Cineplanet supera los análisis tradicionales de la industria. 

Películas como Backrooms (distribuida por A24 y dirigida por Kane Parsons, de solo 20 años) y Obsesión (Obsession, de Curry Barker, 26 años) no solo están compitiendo codo a codo con megaproducciones y secuelas de grandes estudios, sino que están redefiniendo quiénes son los nuevos creadores que convocarán multitudes en los cines.

Ambas películas comparten varias similitudes, aparte de la juventud de sus directores y su procedencia de YouTube: Obsession costó apenas 750.000 dólares, una cifra irrisoria para una producción tan taquillera que ha acumulado 286 millones de dólares a nivel global.

Por su parte, Backrooms costó considerablemente más, pero para los estándares de la industria sigue siendo marginal: sólo 10 millones de dólares para una recaudación de 212 millones en la taquilla mundial y más de 100.000 espectadores en Chile su primer fin de semana.

Diario Usach conversó con Leonardo Cabezas, especialista en cine y TV y académico de la Universidad de Santiago, acerca de este emergente fenómeno del cine.

El profesional señaló que  “este gran cambio se debe a la influencia de internet en los modelos de producción y en los hábitos de consumo de las audiencias”.

“Antes, un director debía demostrar trayectoria a través de una larga cadena: estudiar en una escuela de cine, realizar uno o varios cortometrajes, ir a festivales y mercados de cine, ganar algún reconocimiento o premio, estar en ruedas de negocios con productoras cinematográficas para finalmente acceder a la industria y realizar su primer largometraje”, puntualizó Cabezas. 

El especialista destacó que la gran diferencia que tienen estos nuevos directores es que ya tienen una base de fans previamente consolidada. "Las y los creadores de YouTube aprenden todo desde internet. Se nutren, aprenden y a su vez, exhiben desde YouTube. Se cumple el ciclo completo en sí mismo. Hay menos pretensiones de estos nuevos directores, ya que encuentran valor en su obra por sí misma, sin una “validación” de la crítica especializada o de la industria", complementó.

Eso sí, Leonardo Cabezas es escéptico al considerar estas dos producciones como una nueva tendencia, sino que planteó que es más bien el género el que va cambiando: “Hay que tener en cuenta que el terror siempre ha tenido y siempre tendrá nuevas audiencias/generaciones; y que ha pasado por ciclos a lo largo de la historia: terror de monstruos, terror sobrenatural, terror slasher, terror paranormal, terror gore, terror psicológico, etc”.

“Lo que sí es tendencia es que los estudios están mirando cada vez más hacia creadores digitales porque internet funciona como un laboratorio de prueba a bajo costo, y con respaldos de su audiencia”, consideró el especialista.

El académico Usach acotó que estas películas han atraído a un público joven que estaba, aparentemente, desconectado de la tradición de la sala de cine. “Antes, los contenidos allí expuestos no suplían sus necesidades y no valía la pena gastar su dinero en lo repetitivo de la oferta constante que hay en la cartelera de los cines comerciales”, manifestó.

El especialista también espera que las grandes productoras de Hollywood aprovechen el éxito de estas películas para intentar replicar su modelo de éxito: “cuando la industria detecta una fórmula “exitosa”, la replican hasta agotarnos. Estoy seguro que veremos muchas películas y series aparentemente como “Backrooms” u “Obsesión”, pero que serán sólo la superficialidad de la genialidad de estas obras. Mucha estética y apariencia; poco contenido, trasfondo y subtexto”.

Finalmente, Cabezas se pregunta qué pasará cuando estos directores con presupuestos pequeños vayan hacia proyectos grandes: “¿seguirán priorizando la inteligencia de sus historias o caerán en los clichés de las películas de superhéroes y los efectos visuales?”

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