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Cultura

Valentina Bustamante, la creadora de Alas y Raíces que explica frases chilenas para genera conciencia ambiental

Con más de 160 mil seguidores en Instagram, cruza tradición oral con fuentes biológicas para derribar mitos y reconectar a la ciudadanía con la fauna de Chile.

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  • Sebastián Seymour Tapia

  • Viernes 11 de septiembre de 2026 - 12:00

El avistamiento de aves en Chile vive un momento de explosivo crecimiento. La plataforma eBird supera el millón de registros en el país y consolida a la comunidad local dentro del top 10 mundial del Global Big Day, con 2.491 listas y 311 especies reportadas. 

Este logro no responde a una biodiversidad desbordante, sino a la disciplina de sus observadores, la articulación de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) y la masificación de herramientas digitales como Merlin Bird ID.

Lejos de limitarse a círculos científicos, este fenómeno moviliza a miles de ciudadanos que hoy recorren humedales y cerros para mirar con atención un entorno que durante décadas pasó inadvertido.

Esa misma inquietud por reconectar con la fauna local encontró en las redes sociales un canal para saltar de la ornitología a la cultura popular. Es bien sabido que los chilenos tenemos un inagotable catálogo de modismos que, sepamos o no, muchos provienen de la vida en el campo y su inevitable interacción con la naturaleza.

Bajo ese cruce entre biodiversidad e identidad lingüística nació @alasyraices.cl, una cuenta de Instagram dedicada a rastrear el origen de los chilenismos vinculados a animales silvestres y domésticos, reuniendo más de 160 mil seguidores.

MODISMOS CHILENOS Y LA NATURALEZA

Valentina Bustamante, creadora del proyecto, explicó a Diario Usach que la idea surgió durante su paso laboral por Torres del Paine: “Ahí conocí al gato güiña (ser güiña) y lo asocié al modismo; esa fue la chispa. Luego comencé a ilustrar aves en tazones y vi que a las personas no les interesaba el dato técnico o científico, sino las leyendas campesinas que me contaba mi abuela. Decidí unir esa tradición oral con la fauna para que la gente reconozca a las especies nativas y las proteja”.

El proyecto no se limita a rastrear anécdotas, sino a distinguir el mito campesino del consenso científico. Valentina nos explicó que la fuente de esos modismos son las historias de sus abuelos en San Carlos. Para investigar usó Memoria Chilena, libros de mitología y textos de dichos populares.

La tradición oral no siempre tiene un origen comprobable, pero la parte biológica sí es rigurosa: consulto a la Red de Observadores de Aves (ROC) y literatura científica para contrastar el modismo con la conducta real de cada animal.

Para Valentina, el gran repertorio de expresiones en Chile no es una simple casualidad, sino la huella viva de una época donde la vida y la convivencia dependían del conocimiento del entorno natural.

Frente a la pérdida progresiva de ese vínculo rural, reflexiona: “Antes había mayor observación porque la vida cotidiana estaba ligada al campo; de esa cercanía nació el lenguaje figurado. La urbanización provocó una desconexión: hoy casi nadie convive con animales de granja ni se detiene a observar aves, lo que va borrando ese léxico. Recordar que expresiones como "ser güiña" vienen de un felino propio del país rescata identidad y sentido de pertenencia”.

DESMENTIR SESGOS CULTURALES

El lenguaje popular muchas veces perpetúa estigmas injustificados que distorsionan el valor de la fauna silvestre. Para la creadora de Alas y Raíces, revisar estos modismos representa una oportunidad directa para desmentir sesgos culturales: “Frente al dicho "más tonto que las palomas", intento exponer la inteligencia real de la especie. Con el tue-tué, el radioteatro y las leyendas asociaron su sonido al mal agüero, lo que provocó que en el campo persiguieran y mataran chunchos. Mi objetivo es aclarar que se trata de un búho inofensivo y vital para el ecosistema chileno”.

Al final del día, el proyecto demostró que las redes sociales también sirven para aprender y cuidar el ecosistema de forma entretenida. Sobre el impacto de su comunidad y los frutos de este trabajo cotidiano, Valentina concluye: “El primer video viral fue "mojado como diuca" y abrió una gran interacción. El público aporta variantes regionales valiosas y aplica lo aprendido: hace poco un canal de televisión confundió un cormorán con una tagua, y los mismos seguidores corrigieron el error en los comentarios mencionando nuestra cuenta. Es muy reconfortante ver que la divulgación rinde frutos”.

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