Chile se convirtió, de manera oficial, en Estado miembro asociado del Centro Europeo de Física Nuclear (CERN), tras la ratificación del acuerdo suscrito entre ambas partes y su adhesión al protocolo sobre privilegios e inmunidades de esta organización, la más avanzadas del mundo en la investigación de física partículas.
A partir de hoy, el país participará en los principales órganos de gobernanza, incluido el Consejo del CERN, el máximo órgano de toma de decisiones, en cuyos procesos y debates podrá intervenir, aunque sin derecho de voto.
Además, integrará el Comité de Finanzas y el Comité de Política Científica de la institución que ha operado desde 2008 el Gran Colisionador de Hadrones (conocido como LHC), el acelerador de partículas más potente que se ha construido y que en 2012 hizo el mayor descubrimiento en el terreno de la física de partículas en décadas: el boson de Higgs.
La organización explicó en un comunicado que su relación con Chile se remonta a 1991, cuando firmaron su primer acuerdo de cooperación internacional, el cual permitió a universidades e instituciones chilenas contribuir a diversos proyectos científicos y participan en experimentos como ATLAS, CMS y LHCb, además de otras colaboraciones e instalaciones de investigación.
La relación fortalecerá la cooperación con las instituciones nacionales, permitiendo que ciudadanos chilenos se presenten a puestos de duración limitada y que participen en programas de posgrado del CERN.
También se beneficiará el sector privado pues las empresas podrán presentarse a licitaciones de la organización, al tiempo que se fomentará la transferencia tecnológica.
De manera general, Chile tendrá un acceso más directo a una de las mejores infraestructuras de investigación a nivel mundial, que se encuentra en vísperas de entrar en la fase de transición hacia el LHC de Alta Luminosidad, y que implicará trabajos de mejora del colisionador para aumentar el número de colisiones por segundo y de recogida de datos, por un factor de hasta diez.
El acuerdo entre el CERN y Chile fue firmado en mayo del año pasado, en una ceremonia en las instalaciones del organismo en Ginebra, con la participación de la entonces ministra de Ciencia y Tecnología, Aisén Etcheverry.
Ese evento tuvo lugar dos años después de una visita del expresidente Gabriel Boric en la que se lanzaron los trámites formales.
