Durante los meses de altas temperaturas, la piel enfrenta una mayor exigencia: la transpiración constante, el contacto prolongado con ropa húmeda y los cambios en la rutina diaria pueden debilitar su función protectora y favorecer la aparición de molestias que, si no se manejan a tiempo, pueden evolucionar hacia inflamación e incluso infecciones.
“El calor y el sudor alteran el equilibrio normal de la piel. Cuando la barrera cutánea se afecta, aparecen enrojecimientos, picazón y dermatitis asociadas a la humedad, sobre todo en zonas de pliegues”, señala Natalia Mancilla, enfermera y Clinical Specialist de Solventum.
Según la especialista, en esta época es frecuente que aparezcan irritaciones e inflamación en zonas de pliegues como ingle, glúteos, abdomen o bajo las mamas, donde la piel ventila menos y la humedad se acumula con facilidad. También puede presentarse con mayor frecuencia en lactantes con uso de pañal, en adultos mayores con incontinencia o en personas que pasan muchas horas sentadas o en cama.
Mancilla recalca que, en días de mucho calor, es clave no minimizar la humedad persistente en la piel. “Si la piel permanece húmeda por períodos prolongados, se irrita con mayor facilidad. Por eso, observar a diario, en especial en zonas de pliegues, permite actuar a tiempo”, explica.
Para prevenir este tipo de dermatitis, recomienda mantener la piel limpia y bien seca, evitar permanecer con ropa húmeda por sudor y preferir productos sin fragancia o con pH amable con la piel. En zonas de pliegues, sugiere reforzar la ventilación cuando sea posible y estar atentos a señales tempranas como enrojecimiento persistente, ardor o picazón.
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