La separación de una pareja no solo implica decidir qué ocurrirá con los bienes adquiridos durante la relación. Para quienes comparten la vida con un perro o un gato, u otra mascota, el término del vínculo también puede abrir una pregunta compleja: ¿con quién debe quedarse el animal?
La discusión adquirió relevancia luego de que la Corte de Apelaciones de Valdivia rechazara una demanda que buscaba establecer un régimen de tenencia compartida para un gato adoptado por una pareja que terminó su relación.
En primera instancia, el Segundo Juzgado de Letras de Osorno había determinado que el felino permaneciera un mes con cada uno de sus cuidadores, de manera alternada. Sin embargo, la Corte revocó esa resolución y estableció que el animal continuara bajo el cuidado de la mujer a cuyo nombre se encuentra inscrito en el Registro Nacional de Mascotas.
El fallo puso además sobre la mesa una consideración que trasciende la disputa entre los antiguos integrantes de la pareja: los animales domésticos son seres vivos sintientes, capaces de experimentar dolor, placer y emociones, por lo que su situación no puede ser abordada simplemente como un conflicto de propiedad.
Para el tribunal, la discusión debía centrarse en determinar qué alternativa permitía resguardar de mejor manera el bienestar del gato. En ese sentido, los ministros consideraron que no existían antecedentes suficientes para establecer que la tenencia alternada fuera beneficiosa para el animal y observaron, además, la existencia de un ambiente de tensión entre los antiguos cuidadores.
LA LEY NO CONTEMPLA UNA "CUSTODIA COMPARTIDA"
En Chile, los conflictos de este tipo deben analizarse principalmente a partir de las normas sobre protección animal y tenencia responsable. La abogada Ximena Cuevas, directora de la Clínica Jurídica de la Universidad Mayor, explica que la Ley 21.020, conocida como Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía o "Ley Cholito", establece obligaciones para quienes mantienen animales con fines de compañía o seguridad.
Según la especialista, perros y gatos deben contar con un sistema de identificación que permita relacionarlos con su responsable. Por ello, el registro adquiere especial importancia cuando existe una disputa entre quienes fueron cuidadores del animal.
“En el caso de las mascotas, si tienen un chip de identificación de inmediato queda relacionado con esa persona, ya que es el dueño de dicho animal. De esta manera, es quien se queda con la mascota”, sostuvo la experta a Diario Usach.
La profesional sostiene que actualmente no existe en Chile una norma que establezca un régimen de tenencia compartida de mascotas después de la separación de una pareja. Por lo mismo, “cuando las partes no alcanzan un acuerdo, uno de los principales elementos para determinar quién aparece como responsable es precisamente la inscripción del animal en el Registro Nacional de Mascotas”.
HOGAR ESTABLE
Desde la perspectiva del comportamiento animal, además, trasladar a una mascota constantemente entre dos viviendas no necesariamente representa una solución adecuada. En el caso de los gatos, esta consideración adquiere particular importancia debido al fuerte vínculo que desarrollan con su territorio, sus rutinas y los olores de su entorno.
Paula Bravo, médica veterinaria y encargada del área de Control de Animales Domésticos y de Plagas del Departamento de Campus de la Usach, explicó que no es recomendable que un gato esté sometido a cambios permanentes de hogar.
"Los gatos son especies particularmente vinculadas a su territorio y apegadas a sus rutinas y olores”, señaló la profesional a Diario Usach, quien advirtió que los cambios frecuentes pueden provocar estrés y que sus efectos no necesariamente se limitan a modificaciones visibles en el comportamiento.
“Los cambios frecuentes suelen causarles estrés a los gatos, el cual se puede manifestar desde que pasen más tiempo escondidos, marquen con orina más de lo esperado hasta que tengan alteraciones en su alimentación”, afirmó.
Por ello, Bravo planteó que, si una pareja decide separarse y ambos quieren mantener el vínculo con el animal, la alternativa más recomendable suele ser establecer un hogar permanente y que el otro cuidador visite al gato, en lugar de trasladarlo periódicamente entre dos viviendas.
“En el caso que las visitas no sean posibles, y que el animal esté muy bien adaptado a los traslados, podría considerarse, siempre y cuando las estancias en la casa a la que va de "visita" sean largas, para evitar el transporte permanente. Pero en general, lo mejor es evitar el constante cambio”, comentó.
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