El Buin Zoo inició una campaña para reunir un millón de firmas que permitan, a futuro, traer un panda gigante a Chile. La iniciativa, difundida a través de redes sociales generó entusiasmo en parte del público, pero también críticas y cuestionamientos vinculados al bienestar animal, las condiciones climáticas de la zona central del país y los altos costos asociados al cuidado de la especie.
El bioparque sostiene que el respaldo ciudadano podría fortalecer las conversaciones necesarias para que Chile sea considerado como un eventual destino de uno de los animales más emblemáticos y amenazados del planeta.
“Creemos que Chile tiene las condiciones para aspirar a recibir una especie tan relevante para la conservación mundial y queremos que esa aspiración sea respaldada por toda la comunidad”, señaló el recinto en una publicación difundida en sus plataformas digitales.
El director del Buin Zoo, Ignacio Idalsoaga, comenzó a evaluar esta posibilidad hace cinco años, luego de visitar el zoológico de San Diego, en Estados Unidos, donde pudo conocer de cerca el manejo de pandas gigantes.
A partir de esa experiencia, el recinto concluyó que cuenta con las condiciones para desarrollar un hábitat especialmente diseñado para la especie, con áreas verdes, espacios de desplazamiento y sectores que permitan trepar árboles y alimentarse de bambú durante gran parte del día.
Sin embargo, el avance de la iniciativa no depende únicamente de la voluntad del zoológico. China mantiene la propiedad legal de todos los pandas gigantes que viven fuera de su territorio y los préstamos de ejemplares se realizan mediante acuerdos diplomáticos entre gobiernos, una estrategia internacional conocida como “diplomacia del panda”.
“Ya tuvimos una reunión con el embajador de China para ver qué grado de acercamiento podríamos tener. Ahí volvimos a darnos cuenta de que sí, la embajada nos puede ayudar, pero son negociaciones que se hacen a un nivel en el que nosotros no podemos participar, porque son negociaciones de gobierno con gobierno”, señaló.
CLIMA MEDITERRÁNEO Y BIENESTAR ANIMAL
Uno de los principales reparos han surgido desde especialistas que advierten sobre la dificultad de mantener a un panda gigante en condiciones adecuadas en la zona central de Chile.
La médica veterinaria, Paula Bravo Arredondo, encargada del Área de Control de Animales Domésticos y de Plagas del Departamento de Campus de la Universidad de Santiago, afirmó que el clima de Buin no cumple con los requisitos necesarios para una especie acostumbrada a ambientes boscosos, húmedos y de temperaturas bajas a medias.
“Las condiciones climáticas de Chile vuelven totalmente inviable que un panda pueda vivir sin una infraestructura adecuada para emular las condiciones de su hábitat natural”, indicó.
La especialista explicó que los pandas viven en zonas con alta humedad y temperaturas que pueden fluctuar, aproximadamente, entre los 5 y 20 grados Celsius. En cambio, Buin presenta un clima mediterráneo, caracterizado por condiciones más secas y calurosas, especialmente durante los meses de verano.
“Un panda, dada su pelaje y sus características físicas, vuelve inviable que pueda vivir en un clima como este”, sostuvo Bravo.
Para la profesional, la eventual llegada de un ejemplar requeriría instalaciones de alta complejidad, capaces de regular temperatura y humedad de manera permanente, además de ofrecer espacios amplios que imiten el comportamiento natural de la especie.
“Un panda requiere condiciones ambientales de alta humedad, de temperaturas bajas a medias, y requiere además espacios amplios donde pueda imitar las condiciones de vida natural”, explicó.
Bravo advirtió que, sin ese tipo de infraestructura, el clima mediterráneo podría transformarse en un riesgo para la salud física y psicológica del animal. “El clima de Chile, que es un clima mediterráneo, es un riesgo, por supuesto, para la salud física del animal y eventualmente psicológica también”, señaló.
“Esto puede afectar su desempeño natural de especie y eso va a repercutir en su estado psicológico”, agregó.

COSTOS, BAMBÚ Y ACUERDOS CON CHINA
La experta también destacó que la mantención de un panda gigante implica exigencias económicas y logísticas significativas. Además de los costos de infraestructura, los países que reciben estos animales deben pagar por su préstamo temporal a China.
“Para que un país pueda tener un panda, tiene que alquilarlo a China. No es que además se compre o el país se vuelva propietario”, explicó Bravo, quien estimó que el valor del acuerdo puede bordear el millón de dólares.
A ello se suma la supervisión de autoridades chinas, que pueden enviar comisiones para inspeccionar los recintos y establecer las condiciones de cuidado, incluyendo aspectos como el tipo de bambú que debe consumir el animal.
La alimentación es otro de los factores relevantes. Los pandas gigantes se nutren casi exclusivamente de bambú y pueden ingerir entre 20 y 30 kilos diarios, lo que obliga a garantizar un suministro constante y específico.
“Muchas veces envían comisiones para que revisen los lugares y den las instrucciones para que se cumplan de acuerdo al criterio que ellos tienen, e incluso en ocasiones indican el tipo de bambú que se les debe dar para alimentarlos”, afirmó la experta.
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