En el contexto de Semana Santa, la figura de Jesucristo vuelve a instalarse con fuerza en la conversación cultural. Más allá de la tradición religiosa, el cine ha sido clave en construir, difundir y hasta reinterpretar su imagen a lo largo del tiempo, transformándolo en uno de los personajes más representados del séptimo arte.
Desde visiones solemnes y apegadas al relato bíblico, hasta propuestas más humanas, conflictivas o incluso crudas, distintas películas han moldeado la manera en que el público entiende la vida y obra de Jesús. Tres de ellas destacan por su impacto y permanencia: Jesús de Nazareth, La Última Tentación de Cristo y La Pasión de Cristo.
Para el académico y especialista en cine y televisión de la Universidad de Santiago de Chile, Leonardo Cabezas, la presencia constante de Jesucristo en la pantalla responde a su potencia narrativa y simbólica. “Es uno de los personajes más poderosos en la historia de la humanidad. Su historia tiene épica, conflicto y una dualidad muy atractiva entre lo humano y lo divino, elementos fundamentales para cualquier relato cinematográfico”, explica.
LA DIVINIDAD TOTAL
La versión más tradicional y ampliamente difundida es la que ofrece Jesús de Nazareth (1977), dirigida por Franco Zeffirelli. Esta producción, protagonizada por Robert Powell, se ha transformado en un clásico de la televisión, especialmente durante Semana Santa.
Con más de seis horas de duración, la obra recorre desde el nacimiento hasta la resurrección de Jesús, presentándolo como una figura solemne, serena y profundamente espiritual. Se trata de una representación que evita controversias y se mantiene fiel a los cánones de la tradición cristiana, consolidando lo que Cabezas denomina el arquetipo “divino”: un Jesucristo “humilde, pero también distante, casi inalcanzable”.
HUMANO Y TENTADO
El panorama cambió radicalmente con La Última Tentación de Cristo (1988), dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Willem Dafoe. Basada en la novela de Nikos Kazantzakis, esta película propone una visión profundamente humana de Jesús.
Aquí, el personaje aparece atravesado por dudas, miedo y tentaciones, enfrentando el peso de su destino. “Es un Jesucristo más cercano al conflicto interno, que incluso se cuestiona su rol. Eso lo hace más humano y también más controversial”, señala Cabezas.
El filme generó fuertes críticas en sectores religiosos al momento de su estreno, precisamente por desafiar la imagen tradicional del Mesías y explorar dimensiones poco abordadas en el cine comercial. Sin embargo, con el tiempo se ha consolidado como una obra clave para entender el arquetipo del Jesús vulnerable.
LA CRUDEZA DEL MÁRTIR
En 2004, Mel Gibson llevó a la pantalla La Pasión de Cristo, una de las representaciones más intensas y polémicas sobre la vida de Jesús. Protagonizada por Jim Caviezel, la cinta se centra exclusivamente en las últimas horas antes de la crucifixión.
Con una narrativa marcada por el realismo y la crudeza visual, la película enfatiza el sufrimiento físico y emocional del protagonista, instalando el arquetipo del mártir. “Muchos asocian hoy el rostro de Jesús con el de Caviezel, lo que demuestra el impacto que tiene el cine en la construcción de imaginarios”, afirma el académico.
Aunque fue criticada por su nivel de violencia y cuestionamientos sobre su enfoque, la obra logró instalarse en el imaginario colectivo, reforzando una visión del sacrificio extremo como eje central del relato cristiano.
EL CINE COMO CONSTRUCTOR DE FE
Más allá de sus diferencias, estas tres películas evidencian cómo el cine ha sido fundamental en la difusión de la figura de Jesucristo, muchas veces incluso por sobre los propios textos religiosos.
“La mayoría de las personas no ha leído la Biblia completa, pero sí ha visto alguna representación audiovisual de Jesús. El cine ha ayudado a popularizar e inmortalizar su imagen”, sostiene Cabezas.
En esa línea, el especialista asegura que existen distintos “arquetipos” en la pantalla: el divino, el humano y el mártir, cada uno reflejando no solo una mirada artística, sino también las tensiones culturales de su época.
De cara al futuro, proyecta que las nuevas generaciones de cineastas explorarán representaciones más diversas y arriesgadas, con mayor énfasis en el contexto histórico real de Jesús y en narrativas menos convencionales.
“A nivel de relato audiovisual, me aventuro a uso del cine experimental o de las narrativas no lineales y fragmentadas, como una propuesta diferente a lo que estamos acostumbrados. Por ejemplo, en la serie “The Chosen”, se apuesta por narrativas más íntimas y “reales”; menos épicas”, sentenció el experto.
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