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La importancia del autoexamen: Chile presenta la tasa de incidencia más alta del mundo de cáncer testicular

En 2025, 815 hombres fueron diagnosticados con esta dolencia, y 113 fallecieron debido a este tipo de tumor. Pese a esto, si se detecta a tiempo, el éxito de su tratamiento es muy factible. En esta nota de Diario Usach, el académico de la Universidad de Santiago, Luis Alarcón, entregó detalles de los tratamientos.

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  • Raul Gutiérrez Velásquez

  • Jueves 30 de abril de 2026 - 09:40

Según datos de la Fundación Arturo López Pérez (Falp), se estima que en 2025 se registraron 852 casos nuevos de cáncer testicular y 113 fallecidos a raíz de esta enfermedad.

Se trata de números llamativos. Y tanto es así que según Luis Alarcón, Jefe del programa de urología en el campo clínico del Hospital Barros Luco, y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, “este tipo de tumor es el más frecuente en hombres jóvenes, especialmente entre los 15 y los 45 años” y sostiene que “sabemos que en Chile, la incidencia que tiene esta enfermedad es una de las más altas del mundo (es la mayor considerando los países de Centro y Sudamérica), ya que se diagnostican entre 800 a 1000 casos por año, con una tasa de entre 8 a 15 personas por cada 100 mil habitantes”.

¿Hay alguna respuesta para la alta incidencia de esta enfermedad en Chile? Alarcón sostiene que “la comunidad científica aún no ha identificado una causa única que explique estas cifras elevadas, aunque existen múltiples hipótesis basadas en factores de riesgo conocidos y características poblacionales”.

En esta línea, el profesional indica que “el principal factor de riesgo documentado es la criptorquidia (testículos no descendidos), que aumenta el riesgo de este tipo de cáncer hasta cuatro veces. Sin embargo, estudios epidemiológicos no han demostrado una prevalencia significativamente mayor de criptorquidia en la población chilena que explicaría completamente las tasas observadas”. 

Junto a esto, hay otros elementos que, según explica el urólogo Usach, podrían influir en el número de casos: la distribución etnográfica de la población (hay estudios en el extranjero que señalan que los hombres de raza blanca, o caucásicos, presentan mayor predisposición a presentar la dolencia), factores ambientales y ocupacionales relevantes (en la minería, por ejemplo), la exposición a pesticidas, sustancias químicas industriales. Eso sí, Luis Alarcón subraya que todas asociaciones con la enfermedad “requieren una investigación adicional”. 

(Foto: Instituto Bernabeú)

¿QUÉ SE ENTIENDE POR CÁNCER TESTÍCULAR?

Según el sitio de la Clínica Mayo, el cáncer testicular corresponde a “una proliferación de células que aparece los testículos (generalmente en uno), que pueden crecer rápidamente y que, además, se pueden diseminar a otras partes del cuerpo”. 

Luis Alarcón explica a Diario Usach que “aproximadamente, el 95% de los cánceres testiculares se originan en células germinales, es decir, en las encargadas de producir espermatozoides. Estos tumores derivan de mutaciones en el ADN de las células germinales, proceso que está intrínsecamente vinculado a la actividad celular y la división mitótica. Durante la pubertad, y las primeras décadas de la edad adulta, los testículos experimentan su máxima actividad de producción de espermatozoides y regulación hormonal y es ahí donde la acumulación de mutaciones oncogénicas es más elevada”.

Por esa razón, los riesgos de aparición de cáncer de testículos en los hombres mayores de 45 años disminuye en relación a los más jóvenes.

LA IMPORTANCIA DEL AUTOEXAMEN 

Para el doctor Alarcón, el autoexamen es fundamental para detectar un posible cáncer testicular: “es relevante una autopalpación regular ya que ese es el método más accesible y efectivo para identificar cambios anormales en los testículos”.

Las guías clínicas recomiendan que los hombres jóvenes realicen ese proceso al menos una vez al mes, inmediatamente después de una ducha caliente (el calor relaja la piel del escroto). “El procedimiento técnico consiste en examinar cada testículo rodándolo suavemente entre los pulgares y los demás dedos de ambas manos, buscando cualquier bulto, nódulo duro, cambios en el tamaño, forma o consistencia del órgano, o cualquier otra anormalidad palpable”, dice el especialista.

En la mayoría de los casos, los pacientes identifican la enfermedad al detectar un bulto o inflamación en uno de sus testículos, el que casi siempre es indoloro en sus etapas iniciales. El urólogo indica que “ese hallazgo fortuito, ya sea durante el autoexamen sistémico o en actividades cotidianas, constituye la señal de alerta más frecuente y clínicamente más importante para la detección temprana”.

A esto se suman otros síntomas como sensación de pesadez o plenitud del escroto, acumulación de líquido en esa zona, dolor sordo, molestias en la parte baja del abdomen (o en la región inguinal) o hinchazón repentina. “Es importante destacar que, aunque un bulto en sí suele ser indoloro, un tumor puede causar dolor si hay hemorragia interna o infarto del tejido tumoral”, dice el facultativo.

El jefe de urología de Hospital Barros Luco también señala la existencia de síntomas sistémicos. “Algunos tumores testiculares producen hormonas que pueden causar agrandamiento o sensibilidad del tejido mamario (ginecomastia). Ahora, si el cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo (por metástasis), pueden aparecer molestias adicionales, como dolor lumbar, de espalda o torácico, tos, dificultad en la respiración o síntomas neurológicos, si es que hay afectación del sistema nervioso central”, manifiesta. 

¿Y qué pasa con los exámenes de sangre? Alarcón manifiesta que “aunque los análisis de rutina no detectan esta enfermedad de manera directa, los médicos utilizan análisis específicos referidos al plasma para buscar “marcadores tumorales sérico que incluyen la alfafetoproteína, la gonadotropina coriónica humana beta (hCG) y la lactato deshidrogenasa. Estos suelen estar elevados en presencia de cáncer testicular, particularmente en tumores no seminomatosos, y son cruciales tanto para el diagnóstico como para el seguimiento y evaluación de respuesta al tratamiento”, relata.

¿QUÉ HACER ANTE LA PRESENCIA DE UN BULTO?

Si una persona se encuentra con un bulto en una de sus gónadas, las recomendaciones estándar indican que la primera atención de salud sea con un médico general, de atención primaria o con un urólogo. Este último es especialista en el sistema reproductivo masculino y en el tracto urinario. Por lo mismo, es ese facultativo quien está plenamente capacitado para realizar los exámenes clínicos iniciales, ordenar las pruebas pertinentes (que incluyen la ecografía testicular y análisis de marcadores tumorales en sangre) y quien puede confirmar o descartar un diagnóstico de malignidad. Tras esos pasos cuando, un paciente es derivado a un oncólogo y/o radiólogo para la planificación e implementación de los tratamientos complementarios si es que fueran necesarios.

La buena noticia es que el cáncer testicular es de los más tratables si es que los tratamientos se realizan en los momento adecuados. Entre estos figuran la cirugía denominada Orquiectomía Inguinal Radical (y que consiste en la extirpación quirúrgica completa del testículo afectado a través de una incisión en la región inguinal), quimioterapia, radioterapia y, finalmente, la vigilancia activa.

“A pesar del impacto emocional del diagnóstico, el cáncer testicular es uno de los cánceres más tratables y curables de la medicina moderna, con tasas de curación que superan el 90% incluso en casos avanzados. El promedio de supervivencia  relativa a cinco años para todos los hombres con cáncer testicular es cercana al 95%, y alcanza el 99% cuando la enfermedad se diagnostica en estadio localizado”, concluye el especialista.

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