Estamos en época de Halloween, el tiempo en que miles de personas salen a las calles con sus mejores disfraces o, simplemente, se regalan un maratón de terror con las mejores historias de la cultura pop hollywoodense.
A veces odiada por ser una celebración alejada de la idiosincrasia nacional, la realidad es que Chile tiene una rica cultura de terror que se ha compartido a través de narraciones orales o el folclore.
Algo que Cristian Alarcón, artista visual autodidacta de Osorno, busca rescatar a través de su Proyecto Bestiario, actualmente disponible en el Centro Cultural Aukán de San Fernando y que ya se ha presentado en varias ciudades del país.
El escultor inició su camino a través del juego y la experimentación con distintos materiales. "Comencé haciendo máscaras, explorando técnicas como el vaciado y el trabajo con látex, y desde ahí fui descubriendo las posibilidades que me ofrecía cada material”, recordó en una entrevista para Diario Usach.
“Trabajo mucho con materiales de desecho, restos textiles y otros elementos poco convencionales que muchas veces terminan en la basura. Me interesa rescatar esos materiales y darles una nueva vida, explorando posibilidades que quizás no se consideran habitualmente en la escultura”, complementó.

“ME ATRAE MUCHO ESA OSCURIDAD QUE EXISTE EN LOS RELATOS DE NUESTRO TERRITORIO”
Consultado sobre de dónde provino su fascinación por las criaturas fantásticas, Alarcón señala que desde que era un niño. “cuando veía unos libritos antiguos, de hojas fotocopiadas, que tenían ilustraciones muy básicas de criaturas como la Voladora y el Basilisco”.
Más que funcionar como un recurso de terror, para el artista “lo que más me interesa es que estas criaturas no son solamente monstruos que buscan provocar miedo. Muchas veces representan los temores de las personas, su relación con la naturaleza y con aquello que no pueden explicar”.
“Con el tiempo fui descubriendo que nuestro territorio también tiene seres que pueden resultar igual de fascinantes que los de otras tradiciones, aunque sean menos conocidos”, planteó Alarcón.
Lo más atractivo para el escultor es “esa oscuridad que existe en los relatos de nuestro territorio y todas las posibilidades que aparecen cuando uno empieza a investigarlos”.
PROYECTO BESTIARIO, IR MÁS ALLÁ DE LA ILUSTRACIÓN
Darle vida a los mitos e historias orales, transformándolas en esculturas tridimensionales a partir de materiales reciclados, esa es la misión de “Proyecto Bestiario”.
Cristian Alarcón explica que el proyecto nace de una deuda que tiene consigo mismo. De “querer plasmar esta fascinación que tengo desde chico por las criaturas, pero llevarla un poco más allá, principalmente en términos de escala”.
“Sentía que quería construir algo que no se quedara solamente en la ilustración o en la descripción de un libro, sino que permitiera imaginar cómo sería encontrarse realmente con una de estas criaturas”, asevera.
Algo que Alarcón ha podido sentir durante sus mediaciones con el proyecto “me he dado cuenta de que las infancias se fascinan mucho con las esculturas, principalmente por la escala. Pueden acercarse, tocarlas, sentir los materiales y preguntarse si estas criaturas realmente existen. Y ahí se genera algo súper interesante, porque después pueden llegar a la casa y preguntarle a su mamá si conoce al Cuero, o acordarse de que alguna vez su abuela les contó una historia parecida”.
Lo que el escultor autodidacta quería lograr con el proyecto era transmitir la idea de que estas criaturas pueden coexistir con nosotros, transitar por los mismos lugares que nosotros circulamos. “Quería jugar con esa sensación”, señaló. “De que podrían estar ahí y ser incluso peligrosos. Para eso, también me interesa trabajar con el temor, el desagrado y hasta el asco, porque creo que son sensaciones que algunas de estas criaturas pueden provocar y que forman parte de su identidad”.
“Bestiario también nace de querer explorar hasta dónde puedo llegar con mis propias herramientas y cómo puedo ponerlas al servicio de estas historias. Me interesa que las esculturas provoquen algo en las personas, que generen curiosidad, temor, rechazo o asombro. No necesariamente busco una reacción específica, sino que exista una experiencia y que el encuentro con estas criaturas no deje a nadie completamente indiferente”, reflexionó.
HALLOWEEN A LA CHILENA
Consultado sobre la importancia de enseñar a las nuevas generaciones los mitos y relatos fantásticos de nuestro país, Alarcón recuerda que “antes era mucho más común sentarse con los tíos, los abuelos o la familia y que te empezaran a contar historias de terror. Hoy siento que eso se ha ido perdiendo un poco, y con eso también se pierde esa transmisión de conocimientos e historias que pasan de generación en generación”.
“Uno puede pensar que son solamente cuentos, pero también son cultura, son oralidad y son una forma de enseñar. Muchas veces estas historias también tenían una función, como decirte que no te metieras al bosque porque podía aparecer algo. Y, aunque esas enseñanzas van cambiando con el tiempo, siguen siendo parte de nuestra relación con el territorio”, reflexiona.

El artista explica que gracias a las redes sociales, estas historias han podido volver a conectar con las juventudes. “Por ejemplo, que hoy alguien pueda encontrarse con el TueTué o el Chonchón en TikTok y empezar a interesarse por estas criaturas”.
Pensando en Halloween y en este resquemor que existe por celebrar algo que proviene de otra cultura, Alarcón recalca que “creo que no se trata de pelear con la celebración ni de decir que está mal celebrar algo que viene de otra cultura”.
“Se trata de ampliar un poco la mirada y mostrar que nosotros también tenemos nuestras propias criaturas. Muchas veces buscamos el terror en películas extranjeras, cuando quizás tenemos historias mucho más cerca de lo que pensamos, en los relatos que te puede contar tu abuela, tu mamá o algún familiar”, destaca.
El más grande plus de nuestra cultura, señala el artista, es “ese pensamiento mágico que tenemos en Latinoamérica, aunque a veces no nos demos cuenta”.
“Quizás nadie ha capturado un Cuero vivo para estudiarlo, pero sí hay personas que te cuentan que lo vieron. Y ahí aparece esa duda de si será real o no, de qué tan posible es y de cómo cada persona se relaciona con esas historias”, señala.
Para el artista, este patrimonio cultural va más allá de los museos. Para él, reside en lo cotidiano de las cosas. “Alguien que se acerca y te cuenta que una vez vio algo, o en esas historias que se van transmitiendo dentro de una familia. Y si a través de Bestiario logro que alguien vuelva a conversar sobre esas criaturas o que infancias lleguen a su casa preguntando por una historia que escuchó, siento que ya estoy aportando a que esos relatos sigan vivos”.
CON LA VISTA HACIA EL NORTE
Sobre si le interesaría explorar la mitología de otras regiones del país, el artista autodidacta se mostró completamente abierto, pero respetando a los oradores de cada una de las zonas. “Quiero ampliar Bestiario hacia otros territorios, pero siempre desde el respeto por sus historias y por las personas que las han mantenido vivas”.
“Mi bandera de lucha siempre va a ser el sur, porque es el territorio donde nací y crecí, y desde donde entiendo estas historias. Me interesa que estos relatos también puedan ser interpretados por quienes habitamos estos lugares, desde nuestra propia experiencia y nuestra relación con el entorno. Crecer en el sur, con la lluvia, los inviernos largos, los días grises y esa oscuridad tan característica, también influye en la estética que uno desarrolla y en la forma en que imagina a estas criaturas”, complementó.
Específicamente, Alarcón nos compartió que “mi intención es seguir avanzando hacia el norte de Chile. De hecho, he comenzado a explorar figuras más humanoides, como La Lola, cuyos relatos aparecen en distintos territorios, desde zonas mineras hasta lugares del sur. Eso me ha permitido descubrir que muchas criaturas no están necesariamente limitadas a una sola región, sino que sus historias se extienden, se transforman y aparecen con distintas versiones a lo largo del país e incluso al otro lado de la cordillera”.
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