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Investigación

Redes móviles del futuro: Cómo el 6G incorporará inteligencia artificial y transformará los hogares en Chile

El académico de la Usach, Diego Fuentealba, analiza el salto generacional que significará la llegada de esta tecnología en el año 2030. Más allá del aumento de velocidad, destaca su integración nativa con IA y sus aplicaciones en la vida cotidiana.

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  • Raúl Gutiérrez Velásquez

  • Jueves 15 de octubre de 2026 - 16:43

Si bien, en el mundo de las redes móviles todavía existe el protagonismo del 5G, en nuestro país ya se empezó a hablar de lo que será la implementación del 6G, un hecho de relevancia tecnológica que se debería comenzar a implementar en el año 2030. 

Es importante señalar, que en materia de comunicación celular, la letra G hace referencia a la palabra generación. Y que cada vez que esta industria ha tenido avances en su etapa evolutiva (del 1G al 2G; del 2G al 3G y así), hablamos de cambios drásticos que se han visto reflejados en su infraestructura de funcionamiento (por ejemplo, en las antenas y velocidad) y que se han expresado en mejoras de calidad en la usabilidad de los smartphone.

En conversación con Diario Usach, Diego Fuentealba, doctor en informativa y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago, explica que la importancia del 6G “no se expresa solamente en el aumento de las velocidades de internet, sino en el desarrollo de redes más rápidas, confiables e inteligentes”.

Y aquí el especialista resalta un aspecto clave: “a diferencia del 5G, la nueva generación busca incorporar inteligencia artificial desde su diseño, permitiendo la anticipación de problemas, una mejor administración de los recursos y la priorización de las comunicaciones críticas”, indica. 

Fuentealba manifiesta que, si bien se espera que los primeros despliegues comerciales del 6G, a nivel internacional, comiencen en 2030, “en Chile aún no existe una fecha oficial, ya que la implementación dependerá de las inversiones, la disponibilidad de equipos y de las decisiones regulatorias”.

EL 6G DENTRO DE LA CASA

¿Qué implicaría la implementación del 6G en las redes domiciliarias? Ante esta pregunta, Fuentealba responde enfáticamente: “conexiones de mayor capacidad, menores tiempos de respuesta y una integración más avanzada de los dispositivos inteligentes”.

De esta manera, gracias a esta tecnología se verían beneficiadas aplicaciones de realidad virtual, los videojuegos en la nube, la telemedicina y diversos servicios que se basan en herramientas de inteligencia artificial. A su vez, habrían mejoras en las “viviendas inteligentes” (aquellas en que los sistemas de seguridad, electrodomésticos y dispositivos de administración energética funcionan coordinadamente).

Ahora, para Fuentealba, “para la mayoría de las actividades domésticas actuales, la fibra óptica y el 5G ya ofrecen un rendimiento adecuado. Por eso, el principal beneficio del 6G no será necesariamente descargar la película más rápido, sino permitir nuevas aplicaciones y servicios que hoy resultan difícil de implementar”, sostiene.

MIRANDO HACIA LA PRODUCCIÓN

Diego Fuentealba sostiene que uno de los mayores impactos tras la llegada del 6G a Chile podría darse “en los sectores productivos combinando conectividad, automatización e inteligencia artificial”.

“En la minería facilitaría la coordinación de camiones autónomos, maquinaria robotizada y sensores industriales, permitiendo analizar fallas y riesgos para los trabajadores. En telemedicina, mejoraría el monitoreo remoto de pacientes, la transmisión de imágenes médicas y la colaboración entre especialistas a distancia. En agricultura permitiría integrar sensores, drones y sistemas automatizados para optimizar el riego, detectar enfermedades y utilizar eficientemente los recursos”, manifiesta. 

A su vez, el experto sostiene que el 6G podría contribuir “a una disminución de las brechas a través de la integración de redes móviles terrestres y comunicaciones satelitales, facilitando el acceso a internet en localidades donde instalar infraestructura tradicional resulta complejo o costoso”. 

De esta manera, la implementación de esta tecnología podría beneficiar a comunidades aisladas de la Patagonia y el Norte Grande, mejorando sus accesos a educación, telemedicina y servicios digitales.

Pero ¿hay solo ventajas? Fuentealba indica que el desarrollo de esta nueva generación de comunicación celular “no resolverá automáticas la brecha digital ya que hoy existen dificultades económicas, geográficas y de infraestructura. Además, algunas de las frecuencias que se investigan tienen un alcance limitado. Por eso, el desafío para Chile será combinar distintas tecnologías y promover inversiones que permitan llevar conectividad a territorios que actualmente tienen menor cobertura”.

“Nuestro país deberá enfrentar desafíos regulatorios, energéticos y de ciberseguridad. Será necesario definir frecuencias regulatorias, incentivar las inversiones y evitar que la nueva tecnología profundice las desigualdades”, concluye.

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