El discurso de apertura del Congreso argentino del presidente Javier Milei volvió a tensionar el escenario político trasandino. Con una alocución de 90 minutos, el mandatario libertario defendió los avances de su administración, lanzó duras críticas contra la oposición y reafirmó su alineamiento con Estados Unidos y con el presidente Donald Trump, a quien calificó como un “aliado clave”.
En conversación con el programa Línea 1 de Radio Usach, Elisabet Gerber, doctora en Ciencias Sociales y académica de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, analizó las narrativas desplegadas por el jefe de Estado argentino y advirtió sobre los efectos de su estilo confrontacional en el debate público.
Durante su intervención ante el Congreso, Milei destacó como hitos de su gestión la reforma laboral, la reducción de la edad de responsabilidad penal, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea y la aprobación inicial de una ley de protección de glaciares. “Esta ha sido una de las sesiones extraordinarias más productivas de nuestra historia”, afirmó, asegurando haber cumplido sus promesas de campaña.
Sin embargo, el tono del discurso estuvo marcado por descalificaciones a legisladores opositores, a quienes trató de “ladrones”, “asesinos” e “ignorantes”, en medio de gritos y aplausos oficialistas.
Para Gerber, la forma no es un elemento accesorio. “La forma es central, sin duda hay un estilo y hay una definición estratégica de apostar a la violencia discursiva. La violencia discursiva no es casual, no es sólo que se desató”, sostuvo. A su juicio, existe un guion predefinido que el mandatario ha mantenido desde que asumió el poder.
“Es un guión que ya viene dado desde que asumió el gobierno y que tiene un correlato con estilos de Trump y con formas de faltar el respeto a las instituciones, de degradar”, explicó. La académica enfatizó que lo más preocupante no es únicamente la figura presidencial, sino la degradación del debate político: “Esto apela a una fanaticada que se siente identificada, que aplaude de todas maneras. El contenido pasa a ser secundario; lo central es la violencia discursiva”.
Gerber también subrayó la construcción de un enemigo como eje narrativo. “Lo que importa es tener esa figura que condensa el odio, condensa al enemigo. Entonces todo es ‘cuca’, ‘chorra’, violencia. Dijo de todo: asesinos, ignorantes, chorros. Son expresiones muy denigrantes”, indicó.
En ese contexto, llamó la atención sobre los respaldos explícitos que rodearon la intervención presidencial, incluyendo la actitud del embajador estadounidense presente en la sesión. “El embajador de Estados Unidos aplaudía más que ninguno, incluso contenidos muy partidistas, lo que está reñido con sus labores diplomáticas. Eso también nos habla de muchas cosas”, advirtió.
En el plano ideológico, la académica recordó que Milei ha sido explícito respecto de su proyecto político. “No es ningún secreto. Lo dijo desde el inicio: destruir al Estado, porque lo considera el enemigo del crecimiento y la prosperidad”, afirmó.
Según Gerber, el mandatario contrapone de manera sistemática al Estado (asociado a corrupción y empobrecimiento) con la empresa privada, presentada como sinónimo de éxito, modernidad y eficiencia. “Está contra toda recaudación impositiva; dice que hay que eliminar todos los impuestos. En la práctica no puede hacerlo, pero es un detractor del Estado y lo opone a la supuesta libertad y al emprendimiento”, concluyó.
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