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Cultura

¿Homenaje legítimo o explotación de la marca? El uso de la IA para revivir actores o cantantes para fines comerciales

Tras el anuncio de la aparición del actor Val Kilmer en la película “As Deep As the Grave” y el holograma de Gustavo Cerati en la gira Ecos de Soda Stereo, el académico de la Usach, Ariel Rementería, comentó los alcances éticos de estos hechos.

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  • Raúl Gutiérrez Velásquez

  • Lunes 30 de marzo de 2026 - 17:29

El 1 de abril de 2025, la prensa del mundo informaba el fallecimiento de Val Kilmer, una de las estrellas cinematográficas más queridas desde los años 80’s y cuya figura quedó inmortalizada en películas como “Top Gun”, “The Doors”, “Batman Forever” o “Kiss Kiss Bang Bang”.

¿La razón de su muerte? Una fuerte neumonía, enfermedad que lo afectó tras superar un cáncer de laringe que lo obligó a realizarse dos traqueotomías y varios tratamientos para resguadar su calidad de vida.

Su popularidad quedó plasmada en un documental llamado “Val”, estrenado en 2021 (disponible en Prime Video) y que gracias a su contenido, aplaudido por su carácter íntimo y personal, logró nominaciones en eventos como el Critics’ Choice Documentary Awards, el Satellite Awards o los Phoenix Critics Circle

Hoy, a un año de su muerte, el nombre de actor estadounidense volvió a los titulares luego del anuncio de su participación en una película llamada “As Deep As the Grave”, dirigida por el estadounidense Corte Voorhees, y en donde representará a un sacerdote. Y la particularidad es la siguiente: el intérprete no grabo sus escenas en vida sino que todas sus imágenes fueron generadas a través de inteligencia artificial, esto debido a que, en términos artísticos, el papel fue pensado y escrito para él.

A través de un comunicado, la producción del filme aseguró que, hace algunos años, Val Kilmer le había informado a su familia sobre su voluntad de participar en el proyecto. “La tecnología IA generativa de última generación ha permitido a los cineastas honrar el deseo de Kilmer de interpretar a este personaje histórico, en colaboración con sus herederos y su hija superviviente, Mercedes”, se indicó.

Este hecho abre el debate sobre las posibilidades artísticas que permite la inteligencia artificial en cine o en los espectáculos. ¿Es bueno? ¿malo? ¿resulta ético? ¿es algo explotable? En conversación con Diario Usach, José Ariel Rementería, académico del Departamento de Publicidad e Imagen de la Facultad Tecnológica sostiene que “este es un tema que trasciende a lo ético”.

La moral clásica (correcto/incorrecto) parece insuficiente frente a la velocidad de la innovación. Hoy el verdadero problema no es el uso o abuso de la IA sino como respondemos como sociedad a estas prácticas que comienzan a normalizarse”, sostiene. 

El especialista indica que, para este tipo de casos, “la pregunta central es saber si se trata de un homenaje legítimo o de una explotación comercial y aquí la moral interpela ‘¿qué significa consentir cuando la voz ya no está?’. Lo buena sería preservar la memoria como tributo y lo incorrecto convertirla en una mercancía”. Y bajo esta línea, Rementería manifiesta que “la tensión se intensifica porque la industria cultural tiende a subordinar la creación artística a la lógica del mercado”.

ASPECTOS LEGALES DE LA IA EN EL CINE 

Según la normativa europea de inteligencia artificial de la Unión Europea (2024) se establecen obligaciones de transparencia para los proveedores y responsables de las producciones. De hecho, en lo que respecta a las ultrasuplantaciones o “deepfakes”, se sostiene que “los responsables del despliegue de un sistema de IA que genere o manipule imágenes o contenidos de audio o video que constituyan una ultrasuplantación harán público que estos contenidos o imágenes han sido generados o manipulados de manera artificial”. 

Por su parte, en 2025, el estado norteamericano de California aprobó dos leyes para regular el uso de las llamadas “réplicas digitales” y que son utilizadas para imitar, con gran realismo, la voz y la imagen de los actores. Se trata de las normas AB 2602 y AB 1836, las que permiten la protección de los intérpretes “en activo” como a sus herederos. Este punto se cumple para la participación de Val Kilmer en “As Deep As the Grave”, ya que la generación digital de su persona fue autorizada por su familia más directa.

EL TRABAJO ARTÍSTICO ¿TIENE DERECHO A MORIR?

El caso de Val Kilmer trae a colación lo que hoy está ocurriendo con la gira “Ecos” de Soda Stereo, instancia que exhibe a Gustavo Cerati a través de un holograma y que en Chile logró llenar cuatro shows en el Movistar Arena. “Esto demuestra que la manipulación tecnológica no es nueva. Sin embargo, la IA simplifica la tensión: ya no se trata solo de proyectar imágenes, sino de simular presencia, voz y gestualidad”, indica José Ariel Rementería. 

El académico de la Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago opina que “si un holograma devuelve a un cantante fallecido a un escenario, que sea para compartir belleza, no para manipular recuerdos. Lo bueno es que la tecnología puede  expandir el arte. Lo incorrecto sería es que lo reduzca a un espectáculo vacío”.

(Foto: Infocielo.com)

En términos profundos, el publicista comenta la existencia de “la memoria del olvido”, concepto que sostiene que “los muertos no deben ser molestados”. “Esto es un pacto silencioso que protege la dignidad de quienes partieron. Y en el vasto archivo digital donde la IA puede reanimar voces y rostros, la memoria del olvido impone un límite sagrado: no todo recuerdo debe ser revivido ni manipulado”.

Para Rementería, este proceso invita a que los espectadores se hagan la pregunta ¿hasta qué punto es legítimo perturbar el descaso de los que ya no están?. “El respeto a la muerte es también un acto de amor y humanidad. Algunas memorias deben permanecer intactas y protegidas del ruido y la manipulación”, concluye.

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