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Investigación

Descubren fósiles de tortugas marinas de más de 30 millones de años en Algarrobo

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  • Diario Usach

  • Miércoles 15 de julio de 2026 - 08:38

Las costas de Algarrobo continúan entregando nuevas pistas sobre el pasado remoto de Chile. Un equipo de paleontólogos identificó los primeros restos de tortugas marinas del Eoceno encontrados en el Pacífico suroriental, un descubrimiento que permite llenar un importante vacío en el registro fósil nacional y aportar nuevas evidencias sobre la evolución de estos reptiles marinos.

El hallazgo corresponde a dos fragmentos de caparazón recuperados durante campañas paleontológicas realizadas en julio de 2024 en los llamados Estratos de Algarrobo. Uno de los fósiles pertenece al Eoceno temprano y el otro al Eoceno medio-superior, por lo que ambos tienen una antigüedad estimada de entre 56 y 34 millones de años.

La investigación fue publicada en la revista Andean Geology y estuvo a cargo de los investigadores Rodrigo A. Otero, Sergio Soto-Acuña, Raúl Ugalde y Alexander O. Vargas, integrantes de la Red Paleontológica de la Universidad de Chile y del Núcleo Milenio EVOTEM.

"Para este periodo no teníamos ningún registro de tortugas marinas en esta parte del Pacífico. La relevancia del material era evidente prácticamente desde el primer día en que fue ubicado en terreno", explicó Rodrigo Otero, paleontólogo de vertebrados y primer autor del estudio.

Aunque los restos recuperados son fragmentarios, su estado de conservación permitió obtener información clave sobre estos antiguos animales. Uno de los fósiles corresponde a un fragmento del plastrón, la parte inferior del caparazón, mientras que el segundo pertenece a una placa costal de la región dorsal.

Según Otero, esta última conserva marcas de los escudos del caparazón, lo que permitió determinar con bastante precisión la posición que ocupaba dentro del esqueleto. "La placa costal conserva marcas de los escudos, y eso nos permite saber aproximadamente en qué parte del caparazón se ubicaba", señaló.

El análisis comparativo permitió descartar que los restos pertenecieran al linaje de la tortuga laúd y evidenció afinidades con el grupo que reúne a la mayoría de las tortugas marinas de caparazón duro que habitan actualmente los océanos.

No obstante, los investigadores precisan que el material disponible no permite asignar los fósiles a una especie en particular. "No significa que los restos que tenemos correspondan efectivamente a estas especies, pero sí podemos observar una repetición de la morfología dentro del mismo linaje", indicó Otero.

El descubrimiento adquiere especial relevancia porque, hasta ahora, en Chile solo existían registros de tortugas marinas correspondientes al Cretácico Superior, con una antigüedad cercana a los 69 millones de años, además de restos considerablemente más recientes. La ausencia de fósiles del Eoceno dejaba un extenso vacío en la historia evolutiva de estos reptiles en el territorio nacional.

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