La pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, conocida como sarcopenia, no solo afecta la movilidad física, sino que incrementa significativamente el riesgo de sufrir demencia y deterioro cognitivo. Así lo determinó un ensayo clínico realizado por el Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la Universidad de La Frontera (UFRO) en Temuco.
El ensayo clínico evaluó a personas de entre 60 y 85 años con deterioro cognitivo leve. Un grupo participó durante tres meses en un programa de entrenamiento de fuerza al 80% de su capacidad, con sesiones de una hora tres veces por semana.
Los participantes que completaron el programa aumentaron sus niveles de cognición en un 4%. En contraste, el grupo de control, compuesto por personas que no realizaron actividad física durante el mismo periodo, evidenció una disminución cognitiva de entre un 4% y un 5%.
De acuerdo con la directora del Laboratorio de Neuroenvejecimiento de la UFRO e investigadora principal del proyecto, Paulina Sepúlveda Figueroa, el estado del sistema muscular funciona como un indicador clave del rendimiento cerebral. Sobre este punto, la especialista aclara: “Las personas que pierden masa muscular tienen más probabilidades de padecer demencia. Mientras menos músculo, menos cognición tengo”.
Según explicó la especialista, el músculo actúa como un órgano endocrino (liberador de hormonas). Al ser estimulado mediante ejercicios de fuerza, libera sustancias químicas a la sangre que viajan al cerebro y favorecen la neuroplasticidad, la memoria y el aprendizaje. Por ello, conservar la masa muscular se consolida como una vía directa para proteger el cerebro en la etapa adulta y posterior vejez.
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