El norte del país pasó de ser la capital minera del mundo para convertirse en el epicentro de la nueva era aeroespacial chilena. Esto debido al proyecto pionero "Antofagasta en Órbita", una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde dicha región.
La iniciativa desafía la inercia del centralismo tecnológico y está financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA) en colaboración con la Universidad de Antofagasta (UA).
El proyecto consiste en la creación de un CubeSat (nanosatélite) y su nombre surgió gracias a la participación ciudadana, donde la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, fue "Likansat".
Diario Usach conversó con Hernán Tello, ingeniero aeronáutico, magíster en Ciencias, experto en Espacio Exterior, consultor de Aviación y director del proyecto, quien comentó que, a diferencia de las plataformas internacionales que ofrecen una visión global estandarizada, el LikanSat ha sido concebido bajo un "propósito territorial" que busca generar datos diseñados específicamente para "las necesidades reales del norte de Chile".
Según explica el director del proyecto esta autonomía permitirá a la región operar con "datos calibrados y bandas espectrales específicas, facilitando un acceso directo a información crítica que a menudo es difícil de obtener de misiones externas".
Según explica Tello, esta precisión técnica se traduce en aplicaciones prácticas que impactarán directamente en la zona, desde el monitoreo ambiental del desierto, con un enfoque innovador en la "detección de basurales" hasta la vigilancia constante del borde costero y sus ecosistemas frágiles.

El director destaca que la versatilidad del satélite permitirá además optimizar procesos en la minería, evaluar el potencial de energías renovables y realizar estudios climáticos avanzados, funcionando "ante todo, como un laboratorio en órbita para los estudiantes" de la región.
Para el proyecto LikanSat, los estudiantes no son simples observadores, sino el pilar fundamental que sustenta la creación de conocimiento local y la soberanía técnica de la región.
Actualmente, la iniciativa integra a diez alumnos provenientes de diversas instituciones como la Universidad de Antofagasta, la UCN, AIEP y CEDUC UCN, abarcando una base de talento que combina perfiles profesionales y técnicos.

Bajo la premisa de funcionar como un "laboratorio en órbita", el satélite se construye de manera colaborativa integrando tesis, prácticas e investigación aplicada, permitiendo que los jóvenes participen activamente en todo el ciclo de vida de la misión, desde el diseño inicial hasta la operación y el análisis de datos en tiempo real.
CHILE EN EL ESPACIO
Tello comenta que, históricamente, "Chile ha sido un país observador del espacio, pero no un actor que desarrolla tecnología espacial propia". De esta manera, el director del proyecto LikanSat asegura que se busca romper con esta tendencia, marcando un "cambio de paradigma" como una iniciativa de carácter regional e "identidad local" que avanza decididamente hacia la "autonomía tecnológica".
El ingeniero aeronáutico relata que la misión no se limita a ensamblar componentes externos; por el contrario, "releva la importancia del desarrollo de software espacial propio". Un ejemplo concreto de este avance, según explica Tello, es la "integración del primer OBC (Computadora a bordo), diseñado en Chile por una startup regional de Antofagasta", lo que demuestra que el corazón tecnológico del satélite es fundamentalmente local.
Tello manifiesta que este hito sitúa a Chile en una posición estratégica dentro del "contexto latinoamericano", siendo el país capaz de "diseñar, construir e integrar misiones satelitales desde sus regiones", un logro de complejidad técnica que "muy pocos países han logrado", asegura el director del proyecto.
A largo plazo, esta iniciativa representa una entrada firme a la "economía espacial", con capacidades que permiten "escalar a nuevas misiones y colaboraciones internacionales", concluye Hernan Tello.
Tello reconoce que el principal obstáculo ha sido la "falta de un ecosistema consolidado fuera de Santiago", lo que implica brechas en infraestructura certificada y acceso a servicios técnicos como antenas de comunicación.
Sin embargo, para Tello, estas dificultades son el motor de la iniciativa: "Iniciar el proceso de diseño e integración del LikanSat en Antofagasta significa instalar capacidades donde antes no existían y demostrar que la descentralización tecnológica es posible".
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