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Investigación

¿La curiosidad mató al gato? Libro explica los beneficios y riesgos de querer saberlo todo

¿El interesarse en todo siempre es positivo? ¿Disminuye con la edad? La neurocientífica Evelyn Cordero Roldán responde esas y otras interrogantes en una publicación que busca derribar creencias y explicar nuestro impulso por conocer.

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  • Claudio Cortés Carvajal

  • Viernes 30 de octubre de 2026 - 12:23

  • Radio Cooperativa

Cuando a Evelyn Cordero la editorial Planeta le ofreció publicar un libro, ella aceptó. En ese momento estaba trabajando en un proyecto relacionado con la creatividad, porque lo que en una primera instancia la idea era seguir con esa línea temática. 

Sin embargo, la neurocientífica y profesora  recuerda que después de analizar y pensar sobre qué escribir, concluyó que era necesario hablar sobre la curiosidad, una de las capacidades más presentes, menos valoradas por la humanidad, y anterior al proceso creativo.

Así nació “Cerebro curioso", un libro de divulgación científica sobre las bases neurobiológicas de este impulso. En sus páginas se explica “qué es, cuáles son sus tipos y características, cómo se manifiesta durante la infancia, la adolescencia y la adultez, y cuáles son sus aspectos positivos y negativos”, dice la autora. En definitiva, una guía para entender nuestras ganas de aprender.

La obra hace un recorrido por las investigaciones y la evidencia científica disponibles sobre esta temática. Además, incluye una gran cantidad de referencias bibliográficas para “quienes quieran seguir investigando y profundizando en estos temas”, puntualiza.

A través de historias personales, hallazgos científicos sorprendentes y reflexiones nacidas tanto en el aula como en el laboratorio, la autora explora cómo las preguntas modelan nuestra memoria, impulsan el aprendizaje, estimulan la creatividad y nos ayudan a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos.

“Para realizar este recorrido decidí escribir en primera persona, desde mi propia experiencia. Por eso el libro se llama 'Cerebro Curioso'. A lo largo del texto cuento cómo las preguntas han marcado mi vida, desde anécdotas de mi infancia y adolescencia hasta las inquietudes que me llevaron a dedicarme a la investigación científica”, sostiene Cordero.

CURIOSIDAD EPISTÉMICA Y PERCEPTIVA

La Doctora en Neurociencia explica que existen distintos tipos de curiosidades. “Por una parte, está la epistémica, orientada a la búsqueda de información y conocimiento. Por otra, está la perceptiva, vinculada con las sensaciones y las nuevas experiencias”, asegura.

Pero no siempre la curiosidad es algo positivo. Al ser un impulso “muy básico y biológico”, si no está orientada por “la educación, la ética y el pensamiento crítico, puede llegar a ser peligroso”, advierte. En ese sentido, el dicho popular “la curiosidad mató al gato”, probablemente,  surgió con la intención de controlar ese deseo repentino. Sin embargo, la “curiosidad bien encauzada, educada y orientada por principios éticos es tremendamente necesaria”, remarca.

En ese sentido, el libro contiene un capítulo dedicado al mundo escolar. Denominado “Spoiler Epistémico”, el apartado presenta una forma de enseñar. En lugar de permitir que los estudiantes formulen sus propias preguntas y busquen respuestas, el docente plantea una pregunta que el estudiante “nunca se hizo y, además, le entrega inmediatamente la respuesta”, comenta. 

CURIOSIDAD EN ESTADO TEMPORAL Y RASGO DE PERSONALIDAD

Una persona puede ejercitar la curiosidad a lo largo de su vida mediante la educación, el pensamiento crítico y la ética. No obstante, tiene relación con la actitud frente al conocimiento y las nuevas experiencias, comenta Cordero.

En esa línea, hay dos maneras de entender la curiosidad. “Una es como un rasgo de la personalidad, es decir, como una característica relativamente estable de ciertas personas (...) Pero también existe la curiosidad como un estado temporal”, asegura.

En el primer grupo, se encuentran quienes “son especialmente curiosos e incluso desarrollan profesiones que requieren hacerse preguntas constantemente y buscar respuestas. El periodismo y la ciencia son buenos ejemplos de ello. En esos casos, la curiosidad puede llegar a ser una característica que define buena parte de la vida de una persona”, señala.

En el segundo, las personas tienen un impulso que “aparece frente a una pregunta o una experiencia desconocida y que tiene una duración determinada, generalmente relacionada con el momento en que obtenemos la información o la experiencia que buscábamos”, detalla la académica. 

LA EDAD, ¿INFLUYE EN LA CURIOSIDAD? 

Las formas de aproximarse a la curiosidad van variando dependiendo de la etapa de la vida. Diversas investigaciones, comenta Evelyn, muestran que en la infancia el impulso por conocer está más relacionado con el contexto que con los intereses personales. 

“Los niños y las niñas se maravillan con el mundo de manera bastante natural. Puedes invitarlos a cocinar, observar un insecto, escuchar un cuento o ver una película, y probablemente todas esas experiencias despertarán su entusiasmo”, puntualiza.

Lo contrario ocurre en la adolescencia, donde prevalecen las inclinaciones individuales. Investigaciones empíricas han llegado a la conclusión que las y los adolescentes recuerdan, mayormente, “aquellas cosas que despiertan su interés, en comparación con aquellas que no captan su atención”. dice la neurocientífica.

Mientras que en la etapa adulta ocurre algo distinto. Las personas se desenvuelven por motivaciones propias que nacen del deseo de aprender o vivir nuevas experiencias, y estímulos extrínsecos. Por ejemplo, “una persona puede aprender a realizar una tarea porque forma parte de sus responsabilidades laborales y recibe un sueldo por ello, aunque no sienta una curiosidad especial por esa actividad”, indica.

Lo que demuestra que la curiosidad "no siempre es lo que nos motiva a conocer", asegura. Muchas veces son recompensas externas, necesidades y obligaciones.

Finalmente, Evelyn Cordero comenta que al interior de la publicación, los lectores podrán desmitificar algunas creencias que hacen interpretar de manera errónea a la curiosidad. 

“Tenemos ideas preconcebidas y creencias que parecen evidentes, pero que no necesariamente coinciden con lo que demuestra la investigación científica. De hecho, algunos descubrimientos sobre la curiosidad son bastante contraintuitivos. También se encontrarán con el lado oscuro  y situaciones en las que debemos establecer límites, aunque sintamos un fuerte impulso por conocer o experimentar algo”, adelanta. 

Además, subraya que el libro está dirigido a todo público. “Personas interesadas en el conocimiento, la enseñanza, el aprendizaje, el crecimiento personal y el desarrollo humano pueden encontrar información valiosa en sus páginas”, sostiene.

Si bien las temáticas tratadas en el libro están explicadas a partir de evidencia científica, “no es necesario tener conocimientos previos de neurociencia para comprenderlo y disfrutarlo”, concluye. 

Instagram: @evecorderoroldan 

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