Esta es una pregunta para quienes llevan años de relación estable: ¿alguna vez pensaron en la posibilidad de no vivir con sus parejas pero siguiendo con la vida amorosa? Es probable que muchas personas vean esto como una posibilidad muy remota. Sin embargo, en países como España ya se está convirtiendo en tendencia. Tanto es así, que incluso, esta situación ya tiene nombre: “fenómeno LAT”.
En la nación europea se indica que un 8% de las parejas existentes ya han puesto en práctica la “no convivencia” de mantener un compromiso real pero no bajo el mismo techo, un hecho que podría resumirse bajo el concepto de “relación puertas afuera”.
EL FENÓMENO LAT ¿SE PUEDE MASIFICAR EN CHILE?
Para saber qué posibilidades existen para que el “fenómeno LAT” comiencen a hacerse más común en un país como Chile, Diario Usach conversó con el sociólogo y académico de la Facultad de Humanidades, Dante Castillo. Según el especialista, “aunque esta situación no sea nueva, cuantitativamente debería aumentar en el país”.
Los argumentos para la afirmación se sustentan en tres pilares del cambio cultural que vive nuestro país. Castillo comentó que la mayoría de los jóvenes “prioriza la consolidación de su carrera, su desarrollo profesional y su identidad individual por sobre la formación tradicional”.
El sociólogo planteó que “el vivir solo es sinónimo de éxito y de madurez”, y complementó que “este tipo de relaciones de pareja se acoplan a las tendencias y demandas de los sectores productivos que exigen viajes frecuentes, horarios flexibles, cambios de residencia, etc.”.

Otra razón para que se genere este fenómeno es la caída de las tasas de nupcialidad y el retraso de la llegada de los hijos. Castillo detalló que “esto facilita que las parejas mantengan sus propios espacios por mucho más tiempo, sin la presión de la ‘logística familiar’”.
Un tercer argumento es que existe un cambio psicológico/emocional, donde se valora la conexión emocional profunda, pero igualmente esta emoción se ve enfrentada al desgaste cotidiano y a la pérdida de soberanía sobre el espacio propio. Para el académico de la Usach, esto tiene que ver “con el cuidado del hogar individual como refugio personal”.
¿Cuáles son las “contras” de un fenómeno como ‘LAT’ para Chile? El sociólogo estableció que aquí se apunta a lo que él llama como “desafío económico”, debido a que, al no compartir el hogar, “se pierde la economía de escala”.
“Cada miembro de la pareja debe pagar su propio arriendo o dividendo, más las cuentas básicas (agua, luz, gas e internet) y los gastos comunes. Junto con esto, sabemos que para los jóvenes, ciudades como Santiago tienen un costo de la vivienda caro y mantener dos residencias separadas es un lujo reservado para sectores de altos ingresos”, afirmó.
Otro aspecto negativo se da en la pérdida de la intimidad cotidiana. Castillo explicó que “al no convivir, cada encuentro puede sentirse como una salida especial que, ‘manteniendo la chispa del amor’ impide conocer las ‘sombras’ o hábitos menos agradables del otro (como el mar humor al despertar, el desorden o la gestión de las crisis domésticas)”.
En el mismo sentido de lo que indica el especialista, existe evidencia que muestra que algunas parejas ‘LAT’, por no compartir la casa, no terminan sintiéndose cómodos o cómodas en el espacio del otro, manteniendo una formalidad que puede impedir la relajación total.
“Además, se pueden despertar dudas sobre la fidelidad o la estabilidad del compromiso si es que no existe una base de confianza muy sólida”, complementó.
A su vez, Castillo subrayó que, cuando dos personas que mantienen una relación viven vidas cotidianas independientes, “es fácil que uno de los dos se acostumbre a su soledad y vea al otro como una interrupción de su rutina en lugar de un compañero o compañera de vida”.
Aquí, el académico indicó que “en la medida que cada integrante mantiene control total sobre su espacio, sus horarios y salidas, no hay negociaciones en cosas sobre cómo decorar la sala”, por ejemplo.
Además, a esto hay que agregar el factor hijos, sobre todo si existen de relaciones previas, “pues coordinar dos hogares y rutinas distintas puede ser lógicamente agotador y confuso para todos”, acotó Dante Castillo.
En este punto también hay que considerar el peso del juicio social, especialmente en Chile donde la familia tradicional aún tiene peso. El profesional manifestó que “las parejas ‘LAT’ suelen enfrentar cuestionamientos de padres y amigos. ‘¿Por qué no viven juntos si se quieren tanto?’ ‘Eso no es una relación de verdad’ son algunos de los dichos más comunes”, planteó.

Para Castillo, en lo que respecta al caso chileno, la permanencia temporal de las relaciones tipo ‘LAT’ dependerá de la disponibilidad financiera, especialmente, “cuando las parejas de sectores medios o más vulnerables deben arrendar sus respectivas habitaciones, deciden adoptar una mascota o tener un hijo o hija”.
LA ACTUALIDAD DE LAS PAREJAS “TRADICIONALES”
Dante Castillo sostiene que las familias tradiciones, entendidas como las que existían mayoritariamente hacia fines del siglo XX, están en declive y, a su vez recalcó, que las parejas ‘LAT’ “son una de las variadas formas de parejas que se expresan en la actualidad, incluyendo las que comparten su cotidianidad en un espacio virtual”.
“Con la transformación de los paradigmas relacionales que se están expresando en Chile, especialmente en la juventud, caracterizada por una búsqueda de autonomía individual y flexibilidad en los proyectos de vida, es perfectamente proyectable que estemos frente a una inminente transición hacia el modelo ‘LAT’”, concluyó Castillo.
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