¿Alguna vez ha sentido nervios con alguna película de ciencia ficción que hable de meteoritos sobre la tierra? Si es así, ojo con esta noticia: hace algunos días, uno de esos cuerpos celestes fue avistado sobre los cielos del estado norteamericano de Massachusetts.
Pero eso no es todo, durante su caída, e ingreso en la atmósfera, generó un intenso ruido, que fue percibido en varias localidades de Estados Unidos. Y según datos entregados por la NASA, el meteorito de unos 90 centímetros de diámetro viajaba a una velocidad cercana a los 120.700 km/h y su fragmentación se habría producido a unos 60 kilómetros de altura (lo que provocó una liberación de energía equivalente a unas 300 toneladas de TNT).

¿QUÉ ENTENDEMOS POR METEORITO?
En conversación con Diario Usach, Álvaro Rojas, doctor en astrofísica y académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago, explica que un meteorito como el que se divisó en Norteamérica “corresponden a fragmentos pequeños de roca que se pueden clasificar en rocosos (principalmente conformados por compuestos de carbono, minerales de silicato y, a veces, por un poco de agua); en rocosos metálicos (los que también están hechos con silicatos y por incrustaciones de metales o, incluso, piedras preciosas o semipreciosas; y meteoritos de hierro níquel, los que están formados principalmente por el primer elemento y por una fracción del segundo por lo que son, realmente, pedazos de metal.
Rojas señala que esos cuerpos celestes, en todas sus variantes, “son elementos más que milenarios en términos de años pues provienen de la formación del sistema solar, un evento que ocurrió hace unos 4.500 millones de años. Tanto así, que fueron los primeros objetos de un tamaño considerable que fueron juntándose, creciendo, y eventualmente, terminaron formando planetas”.

“Muchos de los meteoritos pequeños surgen a partir de la colisión de cuerpos que fueron más grandes como los asteroides. Y esos son los que, de repente, pueden venirse encima de la Tierra. De hecho, hay millones que en estos momentos están orbitando al Sol entre medio de los planetas”, indica.
El académico explica que la mayoría de los meteoritos que caen en nuestro planeta son muy pequeños. Y en esa categoría entran las estrellas fugaces, “las que son del porte de un guijarro”. “Ahora, de repente vemos un objeto más grande (como una piedra, una papa o un camote, pero eso pasa muy poco”, clarifica y pone un punto que calma las alarmas: “los cuerpos rocosos más grandes, esos que miden algunos metros, son mucho menos abundantes y es mucho menor la frecuencia con la que suelen traspasar la órbita de la tierra. Por ejemplo, los meteoritos que bordean los 50 metros de diámetro pueden caer en nuestro planeta cada mil años y si llegan a tocar la superficie, el daño solamente será en ese lugar puntual”.
¿QUÉ DICEN LOS METEORITOS SOBRE EL UNIVERSO?
En lo que respecta a la investigación científica, Álvaro Rojas sostiene que la información que los meteoritos aportan para la comprensión del sistema solar es fundamental para entender como su formación hace más de 4.500 millones de años.
“Los meteoritos rocosos son las rocas más prístinas y primitivas que podemos examinar”, explica y complementa que gracias a ellos se puede tener información “sobre cómo se formaron los núcleos de los planetas rocosos (como La Tierra) y que están hechos de hierro y níquel. Esos materiales se fundieron y se fueron hacia el centro de los planetas a través de un proceso llamado diferenciación planetaria”.
El académico indica que eso mismo ocurrió en asteroides de 10 o 20 kilómetros diámetro. “Y si en algún momento se destruyeron, los objetos que quedaron al medio (y que eran parte del núcleo metálico) permanecieron dando vueltas como meteoritos metálicos. Entonces, todo eso nos ayuda a entender el proceso de creación de los núcleos de los planetas”, aclara.

El científico manifiesta que cuando un meteorito logra caer sobre la tierra, se obtiene “una muestra gratis de algo que ha estado dando vueltas por miles de millones de años y sin mayores alteraciones. Y eso nos da cuenta de cómo era la mineralogía y la física de la formación planetaria”.
¿LOS METEORITOS SON PELIGROSOS?
Muchas películas hollywoodenses que tienen a los meteoritos como protagonistas tienen a la catástrofe como temática central pero ¿algo así podría ocurrir en la realidad? En lo que respecta al cuerpo celeste de casi 90 centímetros que apareció sobre Estados Unidos, Álvaro Rojas asevera que “no reviste ningún peligro para la humanidad”. “Ningún objeto de ese tamaño podría significar un riesgo a nivel planetario”, recalca y recuerda que la tasa de caída de un asteroide cómo el que provocó la extinción de los dinosaurios (y que tienen entre 10 a 30 kilómetros de diámetro) va, más o menos, entre los 50 y 100 años. “Por lo mismo, es muy poco probable que uno de esos planetoides caiga durante nuestra vida o de muchas vidas en adelante”, afirma.
En lo que respecta a los meteoritos pequeños, su desintegración por caída se produce a raíz del “estrés mecánico” y eso es lo que termina generando rocas más pequeñas. Y las diferencias de la presión de aire es lo que provoca las ondas acústicas que nosotros percibimos como una estampida de sonido.
¿Y el destello luminoso? “Como estos objetos comienzan a entrar en contacto con los gases de la atmósfera a unos 70 kilómetros por segundo, se calientan, se ioniza el gas y se termina generando un destello luminoso. Esos efectos visuales, que vemos en videos, corresponden al fenómeno meteoro. Y la roca que logra caer en la tierra, es lo que denominamos meteorito”, concluye.
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