Aunque solemos preocuparnos por shampoos, tratamientos y técnicas de peinado, pocas veces revisamos el estado de los cepillos que usamos todos los días. Con el tiempo, estos accesorios se deforman, se contaminan o pierden suavidad, afectando directamente la salud del cabello.
El dermatólogo y académico de la Facultad de Medicina UNAB, Dr. James Anderson, explica qué señales deben alertarte y por qué reemplazar un cepillo a tiempo puede marcar una gran diferencia.
Antes de pensar en productos o tratamientos, la herramienta básica del cuidado del cabello —el cepillo— puede ser la causa de frizz, pérdida de brillo o quiebre si está dañada. Por eso, conocer cuándo es momento de reemplazarlo es esencial para mantener un cabello sano.
Según el Dr. Anderson, la tecnología y los materiales del cepillo también influyen en la salud del cabello. Los dientes flexibles, las puntas redondeadas o los diseños con iones negativos ayudan a reducir fricción y estática. En cambio, quienes tienen cabello rizado o frágil se benefician de cerdas separadas o naturales.
El especialista sugiere reemplazar los cepillos cada 6 a 12 meses, dependiendo del uso. “Un cepillo en buenas condiciones protege la cutícula, facilita el peinado y mantiene el cuero cabelludo saludable. Es una herramienta simple, pero clave para cuidar el cabello día a día”, afirma.
CERDAS O DIENTES DEFORMADOS
Cuando las cerdas están dobladas, quebradas, con puntas ásperas o dañadas, el cepillo deja de cumplir su función y comienza a generar fricción excesiva. “Estos defectos pueden rasgar la cutícula del cabello y producir tirones que favorecen el quiebre”, explica el Dr. Anderson.

ACUMULACIÓN VISIBLE DE RESIDUOS
Restos de productos capilares, polvo o sebo atrapado entre las cerdas son señales claras de desgaste. Además de afectar la higiene, estos residuos pueden trasladarse al cuero cabelludo, generando grasitud e incluso contaminación bacteriana.
EL CEPILLADO SE VUELVE DIFÍCIL
Si el pelo comienza a enredarse más de lo normal, el cepillado deja de ser fluido o se producen tirones frecuentes, probablemente el cepillo ya perdió su forma original o se encuentra rígido. En estas condiciones, puede dañar la fibra capilar con cada pasada.
DAÑOS VISIBLES EN EL CABELLO
Un cepillo deteriorado puede provocar frizz persistente, puntas partidas y pérdida de brillo. “Los dientes deformados o las puntas ásperas generan microfracturas en la cutícula, lo que se traduce en un cabello más opaco y quebradizo”, señala el académico.
DIFICULTAD PARA LIMPIARLO O MAL OLOR
Si el cepillo no vuelve a quedar limpio incluso después de lavarlo, o si desprende mal olor debido a la humedad acumulada, es momento de reemplazarlo. Estos signos indican deterioro estructural y proliferación de microorganismos.
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