Investigadores de la Universidad de Nagoya han descubierto que las neuronas EP3, de la zona preóptica del cerebro, son claves para regular la temperatura corporal en los mamíferos, un hallazgo que podría ayudar a tratar alteraciones como golpes de calor o hipotermia.
En los seres humanos y muchos mamíferos, la temperatura corporal ronda los 37°C, lo que permite todas las funciones reguladoras pero cuando la temperatura se desvía notablemente del rango normal, las funciones se ven mermadas y causan golpes de calor, hipotermia y, a veces, la muerte.
Pero los científicos creen que estas afecciones podrían tratarse si la temperatura corporal pudiera ajustarse artificialmente.
Primero, los investigadores estudiaron cómo variaba la actividad de las neuronas EP3 del área preóptica en respuesta a los cambios de temperatura ambiente.
Así, durante dos horas, expusieron ratas a temperaturas frías (4°C), ambientales (24°C) y calientes (36°C). Los resultados mostraron que la exposición a 36°C activaba las neuronas EP3, mientras que la exposición a 4°C y 24°C no lo hacía.
Posteriormente, observaron las fibras nerviosas de las neuronas EP3 en el área preóptica para identificar dónde se transmitían las señales de las neuronas EP3 y descubrieron que estas fibras se distribuyen a varias regiones cerebrales. En particular al hipotálamo dorsomedial (DMH), que activa el sistema nervioso simpático.
Su análisis demostró que la sustancia que utilizan las neuronas EP3 para la transmisión de la señal al DMH es el ácido gamma-aminobutírico (GABA), un importante inhibidor de la excitación neuronal.
Para investigar más a fondo el papel de las neuronas EP3 en la regulación de la temperatura, manipularon artificialmente su actividad y descubrieron que su activación provocaba un descenso de la temperatura corporal. Mientras que la supresión de su actividad provocaba un aumento de temperatura.
El estudio demostró que las neuronas EP3 del área preóptica desempeñan un papel clave en la regulación de la temperatura corporal al liberar GABA para enviar señales inhibitorias a las neuronas DMH con el fin de controlar las respuestas simpáticas.
Estos hallazgos podrían allanar el camino para desarrollar una tecnología para ajustar artificialmente la temperatura corporal.
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