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La nueva pirámide alimentaria de EE.UU: Mas proteínas y menos productos ultraprocesados

Hace algunas semanas, el Departamento de Salud de Estados Unidos dio a conocer su nueva guía de alimentación saludable con un sistema que incluye la ingesta de grasas saludables, frutas, verduras y cereales ricos en fibra. Sobre sus atributos y puntos controversiales, conversamos con la nutricionista Usach, Daniela González.

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  • Raúl Gutiérrez Velásquez

  • Lunes 12 de enero de 2026 - 17:44

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¿Usted conoce o a escuchado sobre el concepto de la pirámide alimenticia? Se trata de una pauta que se solía enseñar en los colegios chilenos y que en nuestro país se dejó de aplicar hace aproximadamente una década, cuando el Ministerio de Salud la cambió por el sistema de los platos saludables. Ahora, esta guía, que aún se aplica en varios países, entre ellos Estados Unidos, reflotó en los medios de comunicación luego de que el Departamento de Salud norteamericano anunciara cambios importantes en su conformación.

El organismo señaló que las nuevas pautas para las dietas de las personas recomiendan darle más importancia al consumo de proteínas de alta calidad, grasas saludables, frutas,  verduras y los cereales integrales y, evitar en cambio, alimentos altamente procesados ​​y los carbohidratos refinados. Con esto, el estamento calificó a la medida como “el reajuste más significativo de la política nutricional federal en años”

¿QUÉ ES LA PIRÁMIDE ALIMENTICIA?

El nombre correcto es pirámide alimentaria”, dice de entrada Daniela González, nutricionista y académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago en conversación con Diario Usach.  Y sobre su utilidad, la especialista sostiene que se trata de “una herramienta educativa que representa de forma gráfica recomendaciones de alimentos basadas en evidencias y en las situaciones alimentarias y de salud de los países. Recordemos que, de acuerdo a esos factores, las indicaciones pueden ser distintas”.

En síntesis, lo que hace la pirámide es mostrar “qué grupos de alimentos se deberían consumir con mayor o menor frecuencia para favorecer una ingesta saludable”, manifiesta González y luego sostiene que “en general, los alimentos se agrupan por aportes nutricionales similares (con un apartando para los que contienen carbohidratos, otro para las grasas, etc.)”.

De esta manera, “las pirámides alimentarias sirven mucho para las campañas educativas y guías clínicas”,  subraya González. 

LA NUEVA VISIÓN DE ESTADOS UNIDOS

Consultada por el cambio de visión que aplicó el Departamento de Salud de los Estados Unidos sobre el consumo de alimentos, Daniela González contesta que “la nueva propuesta incorpora cambios relevantes en el énfasis nutricional alineados con una crítica creciente al exceso de ultraprocesados en la dieta moderna”. 

Para la académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, las principales modificaciones están “en el mayor protagonismo de las proteínas de alta calidad (carnes, pescados, huevos, legumbres y lácteos); en la revalorización de las grasas saludables provenientes de los alimentos reales (aceites vegetales, frutos secos y paltas) alejándose del enfoque exclusivamente ‘bajo en grasa’ que estaba tan arraigado”, señala. 

A su vez, la nutricionista dice que este nuevo modelo estadounidense “da prioridad al consumo de frutas, verduras y cereales integrales haciendo énfasis en la fibra, micronutrientes y antioxidantes”. “A mi juicio, una de las cosas más relevantes es que los carbohidratos refinados y ultraprocesados, bebidas azucaradas, snacks y comida con alto grado de procesamiento quedan explícitamente desaconsejados. O sea, la nueva pirámide es una herramienta que se concentra en la mejor calidad de los alimentos, con foco en alimentos mínimamente procesados”.

Ahora, no todos los comentarios hacia el nuevo modelo han sido positivos. De hecho, Daniela González reconoce que han surgido varios puntos de debate entre los especialistas en nutrición desde que aparecieron estas guías. “Por ejemplo, algunos sostienen que existe ambigüedad en el mensaje sobre el consumo de carnes rojas y grasas saturadas. Aunque se habla de calidad, la pirámide podría interpretarse como una validación del consumo frecuente de este tipo de alimento. Y en la práctica, esto requiere matices, especialmente en poblaciones con alta prevalencia de enfermedades cardiovasculares”, sostiene la académica.

Por otro lado, la académica dice  que se percibe el riesgo de “malas interpretaciones” ya que sin una intervención de educación nutricional, “el mensaje puede ser leído como ‘más proteína siempre es mejor’ son considerar el contexto, la cantidad total y la diversidad alimentaria”

En esta misma línea, otra rama de discusión entre los especialistas está en que los temas de sustentabilidad y salud planetaria quedan poco explícitos. En ese sentido, González señala que “en otras guías internacionales, y en la chilena, aparecen débilmente integrados”. “En términos generales, entonces, el problema no es el contenido en sí, sino cómo se comunica e implementa”.

EL CASO CHILENO

En Chile, desde 2015, ya no se habla de pirámides alimentarias sino de platos saludables. Sobre la primera herramienta, Daniela González afirma que, bajo su punto de vista “fue valiosa en su momento”, pero tenía el problema de mostrar que “alrededor de la mitad de las calorías debían provenir del grupo de los cereales y eso provocó dificultades en la comprensión de la población general”.

Aquí, el problema se dio en que , al colocar a los cereales en la base de la pirámide, muchas veces se interpretó como una errada invitación a consumir una mayor cantidad de este alimento y no se entendió que el énfasis estaba puesto en su enfoque energético. “Por lo mismo, el Minsal decidió migrar hacia el plato saludable, que es más visual y fácil de aplicar en la vida cotidiana", concluye.

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