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Investigación

¿Previene el Alzheimer? Estudio sostiene que el Omega 3 no tendría buenos resultados contra el deterioro cognitivo

Un ensayo clínico realizado en California determinó que el consumo de este ácido graso, como suplemento, no tendría beneficios significativos en la función cognitiva de los adultos mayores. Los académicos de la Usach, María Pilar Sánchez y Tito Pizarro, comentan la investigación y se refieren a la importancia de esos ácidos grasos para los humanos.

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  • Raul Gutiérrez Velásquez

  • Jueves 13 de agosto de 2026 - 12:27

Desde hace años hemos escuchado sobre los múltiples beneficios que tendría para nuestra salud el consumo de Omega 3. De hecho, en el sitio del National Institute of Health de Estados Unidos, aparecen varios estudios que indican que este tipo de ácido graso tendrían incidencia en una buena salud cardiovascular, el desarrollo fetal, en la prevención de algunos tipos de cáncer, el síndrome del “ojo seco” (que se da cuando las lágrimas no son capaces de generar suficiente humedad), hiperactividad, alergias infantiles y fibrosis quística

La utilidad del Omega 3 volvió a la palestra tras un ensayo clínico desarrollado por el Keck Medicine de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos) y cuyos resultados indicaron que su implementación, en formato de suplemento, no logró mejoras en la memoria de las personas ni en el combate del Alzheimer, una de las enfermedades neurogenerativas más temidas por la gente.

Esa conclusión se obtuvo tras el analizar el efecto de estos ácidos en un grupo muestral conformado por 365 personas (de entre 55 y 80 años) en las que todas reconocían comer poco pescado (una de las principales fuentes de Omega 3). Además, el 47% de ese grupo muestral era portador del gen APOE4, el que es considerado como uno de los mayores incidentes en la aparición tardía de la dolencia

Durante dos años, algunos de esos participantes recibieron una dosis diaria de un suplemento con 2000 ml de ácido docosahexaenoico (DHA) y otros un placebo. Y todo de manera aleatoria.

¿Qué pasó? Al finalizar el estudio, las pruebas de memoria y rendimiento cognitivo no mostraron grandes diferencias entre quienes ingirieron el Omega 3 y el sustituto.

LA DEFINICIÓN DEL OMEGA 3

El Omega 3 es una familia de ácidos grasos esenciales e indispensables para la salud humana que el cuerpo no puede fabricar por sí mismo”, dice a Diario Usach María Pilar Sánchez, especialista en farmacogenética, biodisponibilidad y bioequivalencia de medicamentos, y académica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago.

La especialista explica que entre los principales tipos de Omega 3  figura el DHA (ácido docosahexaenoico). “Es un componente clave en las membranas cerebrales y la retina, vital para el desarrollo neurológico, la función cognitiva y la salud visual”, dice.

También está el EPA (ácido eicosapentaenoico), el “que tiene propiedades antinflamatorias y un rol importante en la protección cardiovascular y en el estado de ánimo”, indica Sánchez, y luego expone la existencia del ALA (ácido alfa-linolénico), una forma vegetal de esté ácido. “El cuerpo lo utiliza para obtener energía interna o convertirlo, en un porcentaje muy bajo, en EPA o DHA”, manifiesta la especialista.

En conversación con Diario Usach, Tito Pizarro, médico, especialista en nutrición y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, sostiene que “existe mucha investigación documentada que el Omega 3 tiene efectos positivos para el cerebro y la formación del sistema nervioso central. Pero esto está referido a su consumo en alimentos. Por eso, en todas las recomendaciones que aparecen en las guías alimentarias aparecen los productos del mar (salmón, sardinas y otros pescados) y también otros alimentos que son fuentes de este ácido graso como la chía, la linaza y las nueces. Además, el Omega 3 es beneficioso para salud cardiovascular  y la prevención de enfermedades crónicas y algunos tipos de cáncer”.

Ahora, Pizarro es enfático en decir que lo anterior “está puesto en un contexto de vida activa y alimentación saludable”.

¿QUÉ DICEN LOS ESTUDIOS?

Consultado por el estudio desarrollado por el Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, y que tuvo resultados poco alentadores en lo que respecta a la incidencia del Omega 3 en la prevención del Alzheimer y la memoria, el médico señala que “no hay tanta claridad en los efectos que este ácido graso pueda generar en las personas cuando se ingiere a través de pastillas (como en el caso del estudio desarrollado en Estados Unidos).

En este mismo tema, María Pilar Sánchez, cuenta que “el consenso médico actual señala que los Omega 3 deben ser de alta calidad desde el punto de vista farmacéutico, dado que influye de manera determinante en su eficacia, absorción y seguridad. Un suplemento de baja calidad no solamente puede ser ineficaz, sino también perjudicial para la salud”. 

Por lo mismo, la química farmacéutica resalta que “se deben revisar las certificaciones independientes y buscar los sellos en el etiquetado como IFOS (International Fish Oil Standards), GOED o Friend of the Sea, que garantizan pureza, concentración real y bajos niveles de oxidación”.

Eso se suma a que “el etiquetado debe ser transparente. Eso quiere decir que debe especificar claramente la cantidad exacta de DHA y EPA por separado, no solo ‘el aceite de pescado total""

Sobre la efectividad del Omega 3 contra el Alzheimer y el deterioro cognitivo, María Pilar Sánchez expone la existencia de varios estudios (como los de dieta desarrollados por Biobank en 2024 o poblacionales hechos por Framingham) que “indican que la ingesta habitual de pescado azul rico en DHA en etapas medias de la vida se vincula a mayor volumen cerebral y menor pérdida cognitiva con los años).

En lo que respecta a los deterioros cognitivos leves, la especialista indica investigaciones que han demostrado que “la suplementación con DHA mejora la función de memoria en adultos mayores con pérdida leve asociada a la edad. Y en fases muy tempranas, diversos metaanálisis sugieren que el Omega 3 es más efectivo cuando se administra en estados preclínicos o de deterioro leve, especialmente combinado con dietas mediterráneas o con vitaminas del grupo B".

Y para los casos que presentan Alzheimer leve a moderado, la profesional sostiene que “los suplementos no mostraron un beneficio significativo en la cognición, la calidad de vida ni el funcionamiento diario”.

Tito Pizarro recuerda que esta dolencia neurodegenerativa “es una afectación de la salud mental que tiene un componente genético muy importante. Y los estudios epidemiológicos han demostrado que la vida activa y saludable, junto con el consumo de Omega 3 a través de los alimentos pareciera tener efectos preventivos. Pero no pasa lo mismo para los pacientes que ya se encuentran en tratamiento, ya que cuando una persona sufre esta enfermedad, es muy difícil que se pueda cambiar el curso”.

En ese sentido, el académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach concuerda con el resultado de los estudios que indican que el consumo en cápsulas de Omega 3 para personas con mayor prevalencia a tener daños cognitivos. “Esas conclusiones no resultan raras, porque, efectivamente, el consumo de pastillas o suplementos no logran variar la prevalencia del Alzheimer ni su progresión”, concluye.

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