Investigadores de la Universidad Johns Hopkins, liderados por la astrobióloga Lily Zhao, pusieron a prueba la resistencia de la bacteria Deinococcus radiodurans. Para simular el violento impacto de un asteroide, dispararon colonias bacterianas con pistolas de gas a velocidades de 482.8 kilómetros por hora.
Los microorganismos sobrevivieron a presiones de 3 gigapascales, una fuerza diez veces superior a la del punto más profundo del océano, la Fosa de las Marianas. El descubrimiento prueba que la vida resiste el choque inicial y la eyección violenta hacia el vacío dentro de fragmentos rocosos.
La resistencia de estas bacterias superó las expectativas: el 100% sobrevivió a presiones de 1,4 gigapascales y un 60% se mantuvo viable a los 2,4 gigapascales, aún con daños internos y membranas fracturadas.

Este estudio se suma a los hallazgos de la misión japonesa Tanpopo en la Estación Espacial Internacional.
Durante tres años, muestras de bacterias fueron expuestas al vacío y a la radiación ultravioleta. Al regresar, los científicos confirmaron que seguían vivas. Las capas externas de la colonia funcionaron como un escudo protector para las células internas durante el viaje.
PODRÍAMOS SER MARCIANOS
Para la revista WIRED, la astrobiología Lily Zhao manifestó que “hemos demostrado que es posible que la vida sobreviva a un impacto y una expulsión a gran escala, eso significa que la vida podría potencialmente desplazarse entre planetas. ¡Quizás seamos marcianos!”
La implicancia más fascinante es que la vida en la Tierra pudo comenzar en otro lugar, como Marte. Hace miles de millones de años, el Planeta Rojo era más hospitalario. Un impacto masivo pudo transportar microorganismos hacia una Tierra joven.
CAMBIOS PARA LA PROTECCIÓN PLANETARIA
Estos descubrimientos tienen consecuencias directas en las normas de protección planetaria, encargadas de evitar que las misiones espaciales contaminen otros mundos con microorganismos terrestres.
Al confirmarse que ciertos microbios poseen una resistencia mucho mayor a la estimada, el peligro de transportar vida de forma accidental se vuelve una preocupación crítica.
Ramesh Goel, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Utah y uno de los autores del estudio, advierte que estos hallazgos obligan a la comunidad científica a extremar las precauciones en cada planeta que se pretenda explorar.
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